7 armas anti-kilos

  1. Si sigues una dieta ,que sea correcta. Son muchos los expertos que alertan de que una pérdida de peso rápida nunca es saludable, además de que incrementa el riesgo de tener un efecto yoyó y el cuerpo recupere en poco tiempo el peso perdido. Pero hay otro dato que debes conocer: perder muchos kilos en poco tiempo por una propuesta alimentaria demasiado estricta puede ocasionarte más dolor de espalda. si esa alimentación no te aporta suficientes vitaminas y minerales, todas las estructuras que hacen de colchón de tus vértebras también se resentirán . Los músculos pueden tener , incluso, pequeños espasmos que provocarán mayor tensión en determinadas zonas, ya expuestas normalmente a las cargas habituales del día a día. Lo importante es recordar que , del mismo modo que los kilos de más te provocan dolor de espalda, una dieta adecuada y la pérdida justa del peso que te sobra puede ayudarte a vivir sin dolor.
  2. La hidratación es muy importante.
    Además de necesitar minerales, tus vértebras precisan de una buena hidratación para mantener su flexibilidad y su capacidad amortiguadora.
    Si no te hidratas bien los discos pueden sufrir una degeneración rápida y, en poco tiempo, lesionarse más fácilmente con las cargas habituales que antes sí soportaban bien.
    Los calambres pueden volverse frecuentes si el organismo no recibe todos los nutrientes y electrolitos que precisa. Y todo eso se acaba traduciendo en mayor rigidez y tensión muscular. ¿La mejor hidratación? Agua o zumos caseros e incluso smothies con vegetales y frutas.
  3. Busca alimentos ricos en magnesio. Este mineral es imprescindible para la salud de tu espalda en particular y de todos los grupos musculares de tu cuerpo en general. Lo encuentras en los vegetales de hoja verde como las espinacas y las acelgas ( porque va ligado a su clorofila, ya que lo necesitan para hacer la foto síntesis) y en la coliflor. Otras fuentes son las nueces, las judías, las almendras y las semillas de calabaza , girasol y sésamo. También lo encuentras en el arroz integral , en el alga agaragar, las hojas de cilantro secas o el cacao sin azúcar añadido.

Siempre que puedas adquiere vegetales de cultivos orgánicos porque si se usan fertilizantes estos pueden rebajar el contenido de magnesio que tienen los alimentos.

4. Ten buenos hábitos de sueño. De poco servirá que te alimentes bien si mantienes unos hábitos de sueño inadecuados. Si duermes poco ( menos de 7 horas) o lo haces mal tu organismo genera más cortisol . Esta hormona te predispone a acumular más grasa abdominal y a sufrir dolor de espalda.

5. Añade cúrcuma a tus platos. Esta milenaria especia ( el principal ingrediente utilizado en la elaboración del curry) se usa como antiinflamatorio en Asia desde hace siglos. Es un analgésico natural y, según algunos estudios, es tan eficaz como los medicamentos para combatir un proceso inflamatorio ( algo habitual en pequeñas lesiones de espalda que no acaban de curar porque la agresión que recibe es continua). Puedes añadirla en la elaboración de cualquier plato, tal y como harías con otro condimento. Pero también es eficaz como té. Para elaborarlo basta con añadir una cucharadita de cúrcuma a un cazo con agua hirviendo y, bajando el fuego, mantenerlo en cocción unos 15 minutos . Luego retira y cuela.

6. ¿ Por qué no puede faltarte omega ? Cuando nuestro organismo no dispone de suficientes ácidos grasos omega 3, los procesos inflamatorios ( incluidos los que afectan a la espalda) se suceden con más frecuencia. Está en el pescado azul, consume preferentemente el de pequeño tamaño como sardinas o boquerones) las nueces y el aceite de oliva virgen extra.

7. Lo bueno de tomar piña más a menudo. Es otro de los alimentos de reconocido efecto antiinflamatorio. Y se lo debe a una sustancia (una enzima) presente en ella, la bromelina. Al parecer, la piña ayuda , además , a que el músculo se restablezca tras una sesión de ejercicio. Así, tomar un poco de esta fruta puede ser una buena manera de que te aporte fibra, líquidos y vitaminas.

Fuente: RBA 10 minutos para aliviar tu espalda.

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¿Qué medidas puedes tomar si tienes la tensión baja?

Unos niveles de tensión bajos siempre se han considerado un seguro de vida para el corazón. ” Es mejor tenerla baja que alta” acostumbran a decir los médicos . Y es cierto que si la hipotensión no provoca ningún síntoma no se considera una patología ni hay por qué alarmarse. Valores iguales o inferiores a 90 mmHg para la máxima y 60mmHg para la mínima se considera hipotensión. ” Yo he visto a muchos pacientes, sobre todo gente joven, con valores de 9mmHg de máxima y 6 mmHg de mínima que ni siquiera se marean” , asegura la Dra Nieves Martell. Otra cosa bien distinta es sufrir bajadas bruscas:

  • Un cambio de solo 20 mmHg ( por ejemplo, una disminución de 110 a 90 mmHg de presión sistólica ) puede causar mareos porque el cerebro no recibe el suministro adecuado de oxígeno.
  • Esta situación puede deberse a muchas causas y unas tienen más importancia que otras. El momento en el que se produce el descenso te da pistas sobre el tipo de hipotensión que sufres y lo que puede haber tras ella.

Si te mareas al levantarte… es lo que se denomina hipotensión ortostática o postural y es la más común. ¿ Por qué ocurre? En condiciones normales, al ponernos de pie la fuerza de la gravedad hace que la sangre se acumule en las piernas. Para compensar este efecto , el corazón aumenta su ritmo cardiaco y se contraen los vasos sanguíneos, de forma que la sangre llega con normalidad al cerebro. Pero si tienes hipotensión postural ese mecanismo de compensación falla, con lo que la presión arterial disminuye y puedes sufrir mareos, visión borrosa e incluso desmayos al incorporarte. Aunque es más habitual en personas de edad avanzada, no es extraño que suceda a edades tempranas, sobre todo al levantarse rápidamente después de haber permanecido sentado con las piernas cruzadas o en cuclillas. Sucede más si hay deshidratación, con el calor excesivo, tras un reposo prolongado en cama o en el embarazo, pero también se produce por trastornos más serios ( diabetes, venas varicosas o problemas cardiacos o de tiroides). Por eso conviene hablarlo con el médico. Quizá considere investiga por si hubiera alguna dolencia aún no diagnosticada.

Otras situaciones. Cuando desciende después de comer, se trata de hipotensión posprandial y afecta principalmente a gente mayor y a personas hipertensas. Comer poca cantidad y más veces al día ayuda a evitar los desvanecimientos por esta causa.

Tras pasar mucho rato de pie. Se llama hipotensión mediada neuralmente y la padecen sobre todo jóvenes. Se cree que es consecuencia de una mala comunicación entre el corazón y el cerebro.

¿En qué casos sí es un problema? Como ya hemos dicho, por lo general unos valores bajos de tensión no son preocupantes cuando no se acompañan de síntomas, pero todo tiene un límite. Un estudio publicado en Journal of de American College of Cardiology revela que las personas con una presión arterial diastólica inferior a 60mmHg tienen el doble de probabilidades de tener demasiado alta una proteína ” dañina” para el corazón. ” La mínima nunca debería estar por debajo de 60 mmHg porque compromete la función cardiaca ” afirma la Dra Martell.

Lo que no debe olvidar una persona hipotensa. Si notas que te estás mareando no intentes desplazarte. Apóyate en alguna superficie , baja poco a poco hasta tumbarte en el suelo y levanta las piernas.

Acostúmbrate a incorporarte lentamente del sofá o la cama, sentándote a medio camino.

Bebe agua a lo largo del día. La deshidratación es una de las principales causas de síncopes.

Toma un par de cafés o tés a diario. Ambos contribuyen a elevar la presión sanguínea.

Los ambientes calurosos no te convienen. Evita las saunas ( o al menos no las hagas solo) , las duchas muy calientes, el meto en hora punta…

Procura limitar el alcohol. Baja el ritmo cardiaco y también las cifras de la tensión arterial.

La comidas muy copiosas requiere mucho suministro de sangre en el estómago. Y eso puede favorecer bajadas de presión si tienes predisposición a sufrirlas.

Ten a mano chocolate negro. Al igual que el regaliz, sube la tensión. Cuando te notes decaído, toma una onza de chocolate. Asimismo, poner una pizca de sal bajo la lengua funciona.

¿Cómo saber si es una emergencia médica? Las bajadas de tensión acostumbran a ” solucionarse” en casa poniendo en práctica estos consejos, pero vale la pena indagar sobre por qué ocurren. Señales de alarma son piel pálida, húmeda y fría, respiración rápida y poco profunda , y pulso débil y acelerado pueden alertarnos de que estamos ante una emergencia. Las causas son variadas pero requieren atención inmediata: una reacción alérgica o un infección grave, una pérdida de sangre por hemorragia interna o incluso un ataque cardiaco.

¿Adicto a la tecnología?

2018 ha sido el año en el que el Ministerio de Sanidad ha incluido por primera vez las adicciones a las nuevas tecnologías en el Plan Nacional de Adicciones. A pesar de que adolescentes y jóvenes son el mayor grupo de riesgo, los adultos dedican también un tiempo abusivo a estar conectados. Es importante no confundir el uso abusivo, uso irresponsable o estar hiperconectados con la adicción. Una adicción son palabras mayores, incluye cambios emocionales y de comportamiento que afectan al funcionamiento diario de una persona , tanto en su vida personal como profesional.

Una adicción cursa con síntomas como frustración, agresividad en la fase de abstinencia , ansiedad, alteración de hábitos saludables, como es abandonar rutinas o dormir mal, aislamiento, necesidad de estar conectado, contestar a las redes , no perder detalle de lo que ocurre en el mundo virtual…

De hecho, existe desde hace más de veinte años el término tecnoestrés que fue acuñado por Larry Rosen y Michelle Weil en 1997 y se define como ” adicción psicológica” . ¿ No os parece si hace veinte años se acuñó el término y no estábamos ni la mitad de conectados que ahora, este empieza a ser un problema más serio? Veamos qué consejos pueden ayudarnos a tomar distancia de las nuevas tecnologías, sobre todo del móvil:

  • Realiza ejercicio físico. Los estudios que hay en relación con adicciones y la práctica de ejercicio físico como parece de la recuperación son espectaculares . Y es que la práctica del ejercicio físico produce el mismo sistema de recompensa, la dopamina , y tiene un potente efecto sustitutivo, como así lo relata la neurocientífica Wendy Suzuki en su libro ” Cerebro activo, vida feliz”. Disminuye el ansia, el síndrome de abstinencia y otros síntomas negativos. Y el dato más interesante es que la práctica de ejercicio reduce la probabilidad de desarrollar una adicción. Así que como método preventivo no está nada mal.
  • Aprende a hacer un uso razonable. A nuestro cerebro le gusta, te lo creas o no, que le pongamos límites. Los límites nos ordenan y nos dan seguridad, como lo hacen las rutinas. Así se trata de limitar tu uso. Esto es difícil de determinar como una norma general. Porque gran parte del uso que hacemos de las tecnologías tiene que ver con la labor profesional. Así que habrá que poner límites de uso , de horario , de contenidos…
  • Puedes decir apagar tus dispositivos a partir de la tarde-noche, silenciar el móvil, no consultar el correo electrónico fuera del horario laboral.
  • Aprende a no contestar de forma inmediata. Recibir un correo o un mensaje no te obliga a contestar de forma inmediata. No tengas miedo a que se molesten. Debes educar a los tuyos para que respeten tus momentos, ya sea porque estás ocupado, porque estás relajado o porque no te apetece hablar o contestar. Tienes derecho a tu espacio y a tu tiempo.
  • Tener otras actividades que te apasionen y eduquen en las relaciones sociales, el deporte y otro tipo de juegos.
  • Trata de compaginar vida tecnológica con tu vida social. No se trata de demonizar las relaciones que se establecen por redes, de hecho el WhatsApp no acerca a muchas personas que queremos y que están en la distancia. Pero no sustituyas un tipo de relación por otra . En el centro está la virtud.
  • Meditación para recuperar la capacidad de estar atentos. Mientas te desconectas de la tecnología o aprendes a hacerlo ,puede que tu nivel de ansiedad se incremente. ES lo que ocurre cuando tratamos de poner freno a nuestra dependencias. Entrenar la meditación te vendrá bien para reducir los niveles de ansiedad y para saber que estar en el presente, es decir, para estar en lo que estás.
  • Aprende a valorar el “no hacer nada”. Puede viajar en metro, esperar en la parada del bus, estar en la sala de la consulta de un médico, sin hacer nada. No hemos acostumbrado a estar hiperconectados, hiperinformados e hiperactivos. No pareceres un pardillo si solo te dedicas a observar o pensar . Al revés , tomarás mucha más conciencia de lo conectados que están todos a tu alrededor.

Vía: Patricia Ramírez Loeffler.