Cervicales sin dolor … al fin.

imagesD6C6W4M1    Es uno de los dolores más frecuentes entre los españoles. Concretamente lo padece un 15% , y es más común entre las mujeres y los mayores de 45 años. El dolor , que es crónico, intermitente y de intensidad moderada, afecta a cualquier estructura del cuello, incluyendo músculos, nervios ,vértebras de columna y discos intervertebrales. En ocasiones puede afectar también a otras zonas cercanas como los hombros , la mandíbula, la cabeza y la parte superior de los brazos.

¿ Cuáles son las causas que lo provocan ?

– Las malas posturas al dormir, giros del cuerpo y del cuello muy bruscos y forzados que someten a los músculos a nua tensión excesiva.

-El paso del tiempo. A medida que cumples años, a tu columna cada vez le cuesta más aguantar el pso del cuerpo y se resiente con mayor facilidad.

-Ciertas dolencias,como la hernia discal, la fibromialgia,y la artritis , pueden afectar de forma negativa a la zona cervical.

– Las cervicales son una de las partes del cuerpo que más se resiente en los accidentes de tráfico . Un fuerte traumatismo o una caída también pueden dañarlas fácilmente.

¿Cómo lo evitamos? Puesto que dejar de hacer todos y cado uno de los movimientos «dañinos» te obligaría a permanecer 24 horas pendiente de ello y eso es prácticamente imposible, la primera solución es ganar tono y fuerza en los músculos del cuello, los hombros y la parte alta de la espalda. De esa forma, creas un «cojín » para amortiguar el impacto que recibe esa zona. Con ejercicios de Pilates puedes conseguirlo y a continuación te enumeramos unos cuántos para que los puedas practicar a diario:

* Colócate en el suelo boca arriba, con las rodillas dobladas y los pies apoyados en el suelo. Respira lenta y profundamente un par de veces. Vuelve a inspirar y,cuando espires, siente cómo apoyas toda la parte posterior del cuello contra el suelo, siguiendo después con el resto de la columna.

* En la misma posición, con la cabeza apoyada en el suelo, dirige la barbilla hacia el hombro. Hazlo primero a la derecha y luego a la izquierda.

* De pie o sentada lleva una oreja hacia un hombreo y luego hacia el otro. Después, mueve la barbilla hacia adelante y hacia abajo hasta tocar el pecho y luego deja caer la cabeza hacia atrás.

* Siéntate y mueve los brazos hacia atrás en círculos (como si estuvieras nadando de espaldas). Repite después en sentido contrario.

¿ Te animas a hacerlos a diario? Nos puedes comentar los resultados a continuación. Mucho ánimo y a por ello.

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