La ambición siempre de aliada

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Mal entendida, la ambición puede parecer un rasgo de la personalidad que empuja al egoísmo, a la competitividad en lugar de la cooperación, al egocentrismo , y en los peores escenarios , a jugar sucio para conseguir el objetivo a cualquier precio. Según la define la RAE, ambición es el deseo ardiente de conseguir algo. Especifica que, sobre todo, fama, poder o dinero. la fama, el poder y el dinero, corrompen. Es cierto. Si relacionamos el concepto de ambición con cualquiera de los tres elementos, enseguida visualizamos a alguien corrupto, capaz de saltarse los límites legales, éticos y de todo tipo, con tal de conseguir su propósito.

Pero, bien entendida, la ambición es una forma de ser que aporta un extra importantísimo. Y si relacionamos ambición con deporte, encontramos una de las diferencias claves entre el éxito y el fracaso. Un deportista ambicioso saca un plus de esfuerzo , de energía, de concentración, de voluntad, de ánimo, de lucha , de ideas, de todo. Un plus que le acerca al sueño . Y es que los sueños, en el deporte como en la vida están muy caros y hay mucha gente queriendo conseguirlos.

La ambición nos ayuda a mantener el sueño, a aspirar al máximo y luchar al límite. Nadie puede dar su » best» si no tiene un sueño que perseguir, a superarnos con cualquier situación, tanto a favor como en contra.

Si deseas una inyección de ambición, puedes seguir estos consejos:

  • La mentalidad depende de lo que te dices a ti mismo. Una persona con ambición verbaliza lo que desea conseguir y en términos positivos. Las palabras y lo que te dices condiciona tu entrega .
  • Visualiza tu sueño, tan real como puedas. Cómo lo pelearás, qué te dirás, cómo te sentirás, la técnica, el momento, tu seguridad, tu fuerza. Visualiza la toma de decisiones, el recorrido, todo. No dejes nada al azar de lo que se pueda controlar.
  • No pienses en las consecuencias de una derrota, en los «y si…» o en lo que pueda fallar sin más. No pierdas de vista tu motor. El motivo de por qué estás esforzándote es lo que te permite ser ambicioso y sacar fuerzas donde otros tiran la toalla.
  • A cada problema que anticipes, busca una solución que te dé control.
  • Recuerda que tienes algo que te hace único. Los entrenadores quieren talento, valores y ambición. Quieren gente con ganas y con actitud. continuamente se les oye hacer comentarios del tipo » el equipo tuvo actitud» o » este corredor tiene una actitud de hierro, se esfuerza siempre dándolo todo» . Se refieren a la ambición, a salir a comerte el mundo.
  • Gestiona las derrotas y los errores con curiosidad, no con frustración. ¿ Qué tengo que cambiar la próxima vez? Trabaja tu resiliencia. Un golpe no te deja fuera del camino. Solo se analiza y se sacan conclusiones positivas.
  • Ten rutinas. Te ayudarán a mantener la concentración y el ánimo. Las rutinas te dan seguridad y te enfocan en tu objetivo.
  • Cuida tu lenguaje no verbal. Muéstrate firme y seguro. La imagen que das de ti , no solo informa al exterior también informa a tu mente. Tu cerebro interpreta tu postura y saca conclusiones sobre tu estado de ánimo. Una persona ambiciona mira a los ojos, saca el pecho y despliega su confianza al resto del entorno.
  • Deja la duda en el primer cubo de basura. Dudar de ti va en contra del comportamiento ambicioso. Una cosa es analizar y tener todo lo controlable bajo control , y otra, darle mil vueltas a todos pensando en que no sabes si lo lograrás. Tus mensajes son poderosos. si dudas, fallas. La ambición es el motor para el cambio.

Fuente: Patricia Ramírez Loeffler

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