Eres lo que comes

   Adquirir unos buenos hábitos nutricionales es sin duda, el mejor regalo que te puedes hacer . Es una decisión que te puede cambiar tu vida.

No estamos hablando de algo temporal ni de hacer dieta, sino de aprender a nutrir realmente nuestro cuerpo. Los malos hábitos alimenticios tienen un impacto mental y físico que se acumula en el tiempo. No solo nos afectan en el presente sino que sus efectos durante toda la vida.

En primer lugar, debemos ser conscientes de que la calidad de la comida está directamente relacionada con sus efectos. Si comemos mal, nos sentiremos mal. Nuestro organismo es muy sabio. Cuando nacemos, y hasta que morimos,nuestros cuerpos , nuestras células necesitan nutrientes, y si no los obtiene de la comida, los órganos quedan desprotegidos y envejecen prematuramente.

   Comer no siempre es sinónimo de nutrirse. Una persona puede comer en un día la cantidad diaria recomendada de calorías sin obtener ninguno de los nutrientes que necesita. Quizás se sienta saciada, pero sus células no habrán obtenido lo que necesitan para su buen funcionamiento. En nuestra sociedad estamos acostumbrados a asociar los productos » bajos en calorías» o » bajos en grasas» con una dieta saludable pero, en realidad, este tipo de productos suelen contener grandes cantidades de azúcar o edulcorantes artificiales y carecen de fibra, vitaminas y minerales imprescindibles para nuestro organismo . Así que es importante aprender a distinguir entre calorías altas en nutrientes y calorías vacías. Las primeras nutren el cuerpo mientras que las segundas solo sacian el hambre.

Los alimentos contienen más calorías altas en nutrientes cuanto más cercanos a su estado natural se encuentran. Es decir, la fruta y la verdura frescas siempre serán más saludables que su versión procesada. si hablamos de comida envasada, la clave está en leer la etiqueta centrándonos en la información que proporciona sobre sus ingredientes. Deberíamos evitar los alimentos que contengan grandes cantidades de grasas saturadas, azúcares añadidos, colorantes artificiales y/o conservantes.

   Recupera tus instintos. Nacemos sabiendo comer. Nuestro cuerpo tiene un dispositivo innato que nos informa de cuándo debemos comer. Piensa en los bebés o en los animales salvajes: ellos nunca se sobre alimentan. Comen cuando tienen hambre y solo cuando tienen hambre, y dejan de comer cuando están saciados.

A medida que nos hacemos adultos, el estrés y otros factores contaminan este dispositivo. Así, comenzamos a comer para compensar estados emocionales ( ansiedad, tristeza, frustración…) o simplemente ,porque ya es la hora.

Sin embargo, hay una forma de recuperar nuestros instintos y es la alimentación consciente.

La alimentación consciente, o mindful eating, consiste en escuchar a nuestro cuerpo y aprender a interpretar las señales que nos manda. El mindful eating se basa en la atención plena que implica centrar la atención deliberadamente en el momento presente sin juzgar .Cuando hablamos de comer, esto se aplica a focalizar nuestra atención en los pensamientos, sensaciones y emociones que surgen en relación con la comida:

  • Elige bien el momento y el lugar para comer. Procura que sea un lugar que te permite centrarte en el acto de comer y , sobre todo, deja a un lado los dispositivos electrónicos.
  • Antes de comer pregúntate: ¿tengo hambre? Aprende a distinguir las sensación de hambre, que podríamos describir como una leve molestia en la boca del estómago, del hambre emocional, que se caracteriza por una sensación de vacío que nunca desaparece por mucho que comamos.
  • Saborea la comida. Utiliza todos tus sentidos: el olfato, el gusto, la vista, hasta el tacto de la comida en la boca.
  • Deja de comer cuando estés saciado. Recuerda que el estómago tarda 20 minutos en mandar la señal de saciedad al cerebro, así que procura comer de forma lenta para dar tiempo a que esto suceda.

Fuente: 5 pasos para el completo bienestar por Vanesa Lorenzo

 

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