¿Qué sucede en el cerebro al meditar?

   » El único viaje de descubrimiento verdadero..sería tener otra mirada» Marcel Proust (1871-1922)

Cuanto más meditas, más cambios positivos se producen en el cerebro. Los científicos siguen ampliando la información sobre su funcionamiento. Conocer algunos de los descubrimientos realizados hasta la fecha puede ser muy motivador en la fase inicial del programa de meditación.

Los enormes beneficios psicológicos de la meditación son conocidos desde hace dos mil años, pero solamente en las recientes décadas la tecnología moderna ha sido capaz de arrojar luz sobre su probable mecanismo neurológico. Los investigadores se han valido de técnicas que miden la frecuencia de los impulsos eléctricos en el cerebro y que permiten visualizar las zonas de actividad cerebral a fin de investigar los efectos de la práctica del mindfulness. Un descubrimiento clave es que cuando meditamos nuestros cerebros procesan la información menos activamente que de costumbre. Además , la meditación reorganiza el cerebro sutilmente, debilitando ciertas conexiones neuronales, fortaleciendo otras y afectando a áreas asociadas con la conciencia de uno mismo, la empatía y el estrés. La ciencia confirma lo que muchos ya saben por la experiencia directa de la meditación que los meditadores tienen a tomarse las cosas menos personalmente , son menos reactivos ante la percepción de amenazas, peligros e incomodidades y en general, son menos propensos a actuar llevados por impulsos primarios.

   Estos ajustes no solo afectan a nuestra respuesta a las sensaciones y las emociones , sino también al modo en que vemos a otras personas tras un entrenamiento de meditación, con mayor empatía y compasión .

Si bien estas mejoras son potencialmente a largo plazo, esto depende, hasta cierto punto , de la continuación de la práctica. A menos que incorpores una práctica regular de meditación en tu vida, el cerebro volverá en breve a sus características anteriores ( esto es un ejemplo de la neuroplasticidad, la adaptabilidad del cerebro en respuesta a las actividades que lleva a cabo). Si continúas meditando, consolidarás las nuevas vías neuronales y el cerebro te ayudará a mantener la atención plena y sus beneficios como una parte central de tu vida.

La meditación caminando paso a paso.

Observar cómo se siente el cuerpo en movimiento es otra forma de aplicar la atención plena a las sensaciones. Si bien constituye una práctica formal con ecos zen, puedes incorporarla a tu vida cotidiana, después de todo, caminar es algo habitual para muchos de nosotros.

Si bien no se nos enseñó a respirar, si aprendimos a caminar, hace ya tanto tiempo que ni nos acordamos y nos parece que es un reflejo innato. Cuando caminamos solemos activar el modo piloto automático . Mientras andamos podemos conversar o, si estamos solos, pensar o reflexionar sobre nuestros problemas y preocupaciones. De hecho, muchos de nosotros nos damos un paseo con la finalidad de resolver alguna dificultad, dándole vueltas tratando de hallar una solución.

   Andar conscientemente constituye un enfoque completamente diferente. No sales a pasear para cavilar sobre tus asuntos y si aparecen en la mente los dejar ir. Caminas en el momento presente, prestando atención a las sensaciones corporales. Puedes practicar esta meditación sobre la marcha allá donde vayas de camino hacia una tienda o una cita. También puedes reservar un rato para dar paseos conscientes, integrándoles en la práctica formal o informal, variando.

Camina en el momento presente prestando atención a las sensaciones corporales. No hay ninguna técnica particular para el caminar consciente. Eso sí, no es recomendable acelerarse : simplemente adopta un paso cómodo y regular. Cuando te distraigas, presta atención al contacto de los pies con el suelo para volver al estado mental deseado. Para poner un toque de variedad.

Alterna entre concentrarte en las sensaciones corporales  y en lo que percibes a tu alrededor, quizá pasando de las sensaciones visuales a las auditivas, luego tocando un objeto que te parezca idóneo y acabando con los olores.

Disfruta del clima. El crujido de la nieve, la visión de los rayos del sol atravesando las nubes oscuras, los colores del arcoíris o la sensación de la lluvia cayendo sobre tu rostro. O ve a pasear por el campo , acompañándote del canto de los pájaros. Identifica algunos pájaros solamente por su canto, poniendo atención a cómo van cambiando los sonidos que escuchas a medida que te mueves. Haz caso omiso de cualquier otro sonido que percibas.

Fuente: Dr. Ken A Verni. Mindfulness práctico

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