Nuestro estilo de vida sedentario: el problema

En general, apenas nos movemos durante la semana y tenemos una actividad muy limitada los fines de semana. Solo hacemos algo de deporte a temporadas, ya que madrugar resulta inviable y, después del trabajo, estamos demasiados cansados y hambrientos como para hacer nada, estamos estancados.

Durante miles de años, la vida giraba en torno al movimiento. Nuestros antepasados cazaban y recolectaban durante horas bajo el sol. Nos enfrentábamos al frío y descansábamos con el calor asfixiante, era la única opción. Luchábamos por nuestra vida y a veces corríamos como el demonio para salvarla. Teníamos una rutina ocupada y activa.

Nuestra vida era multidireccional y pasábamos mucho tiempo en el suelo sentados y erguidos sin necesidad de un respaldo que nos sirviese de apoyo. Nuestro centro estaba activado y nuestro cuerpo era más flexible , estaba en forma y preparado para vibrar con descargas de energía cuando fuese necesario. El running no existía porque trabajábamos durante todo el día y no lo necesitábamos. Cuando corríamos, solía ser por una muy buena razón. La comida y la supervivencia de nuestra familia dependían de que consiguiésemos alimento.

Tras  la llegada de la agricultura, seguimos moviéndonos y arrastrando cosas todo el día. Cortábamos madera, íbamos a buscar agua, llevábamos encima a nuestros hijos e íbamos andando a la mayoría de los sitios. Había mucho trabajo y la vida estaba llena de batallas. Al fin y al cabo , si no llovía, nos quedábamos sin comida. Hablamos de problemas reales.

Todo eso ha cambiado. Nos pasamos la vida atrapados en una oficina con luces artificiales, aire de circulación, alfombras, posturas artificiales, campos electromagnéticos y ciclos de descanso y recuperación antinaturales.

Somos una sobra de los que solíamos ser y realizamos una actividad tan pobre que tenemos un 48% más de riesgo de desarrollar una enfermedad o morir de forma prematura.

Se puede decir que la vida es trabajo duro «kungfú» y, si eres capaz de dominarlo, te irá bien. Como ya mencionábamos antes, ir a buscar agua y cortar madera eran tareas que formaban parte de la rutina diaria de la vida. Este es el gran secreto del antiguo Oriente que nuestras modernas tradiciones no han sabido transmitir.

La postura antinatural que hemos adoptado al sentarnos en las sillas y los coches es relativamente nueva para nuestro cuerpo. Los codos en la mesa y las manos al volante nos ayudan a poyarnos y a desconectar los principales músculos centrales. Eso hace que seamos más vagos y débiles.

Mucha de nuestra coordinación total del cerebro proviene de la información postural y posicional, y nuestra destreza y equilibrio trabajan con esto. Al permanecer activos en las tres dimensiones trabajamos esta parte del cerebro, y este equilibrio cuerpo- mente  nos ayuda a mejorar y a ser fuertes. Tenemos que activar todas las partes primitivas del cerebro para poder desarrollarnos como los fantásticos seres que somos.

Permanecer activos y en forma a lo largo del día es básico. Podemos adaptar nuestro entorno para estar aún más vivos durante el día, hacer estiramientos, ejercicios durante los descanso y una rutina de entrenamiento básica que nos permita activar nuestra conexión cuerpo-mente.  Dedicamos muy poco tiempo a nuestro bienestar en comparación con todas las horas que pasamos trabajando al día.

Los músculos del cuerpo están diseñados para complementarse y apoyarse entre sí. Encontrar un equilibrio dinámico y, si los trabajamos correctamente, nos mantendremos ágiles y fuertes.

Tu centro no son solo tus abdominales. Va desde la punta del esternón hasta el hueso púbico y envuelve todo tu cuerpo en tres dimensiones. Tendremos que aprender a mantenernos de pie en superficies inestables, saltar ,  ponernos en plancha y, en general , construir nuestra fuerza de abajo arriba utilizando el propio peso de nuestro cuerpo.  Los ejercicios rotacionales multiplanares  son poderosas herramientas para mantenernos funcionalmente en forma.

Fuente: El monje urbano. Pedram Shojai

 

 

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