Fortalece tus defensas y mejora tu salud antes del invierno

Para que este año sufras menos episodios de gripe, resfriados y otras infecciones, empieza ya a cuidar tu sistema inmunológico. Basta con revisar tu alimentación y cambiar algunos hábitos.

El termómetro empieza a bajar y, con él ,nuestras defensas . Y es que una de las principales causas de la aparición de problemas inmunitarios son los factores ambientales, como el frío y la humedad. Pero no son los únicos. Mantener una dieta poco equilibrada, sufrir patologías como la hipertensión y la diabetes, utilizar los antibióticos de forma inadecuada e , incluso , abusar del alcohol también pueden debilitar nuestro sistema inmunológico, imprescindible para luchar  contra los virus y las bacterias. Para contrarrestarlo, es necesario tener en cuenta estos factores.

  • Cuida tu flora bacteriana. Una gran cantidad de células que pertenecen al sistema inmunitario se encuentran en el tracto digestivo. Para mantener la flora intestinal en buen estado, se recomienda tomar alimentos ricos en ácido láctico , como el yogur o el queso, y en ácidos grasos Omega 3, presentes en el pescado azul, las nueces, los huevos, las espinacas…
  • Alíate con la vitamina C. Este nutriente activa las defensas y permite que resulten más eficaces. Lo encontramos en las frutas como la naranja, el limón, la mandarina, el kiwi…, pero también en las espinacas frescas, el bróculi, el pimiento y los tomates, entre otras verduras.
  • Y con la vitamina A. Ayuda a reforzar la salud de las mucosas de la nariz, la garganta y la mucosa intestinal, por lo que resulta muy útil para prevenir gripes y resfriados. Consigue una buena provisión de vitamina A comiendo boniato , calabaza, zanahoria, tomate , manzana…
  • No te olvides del hierro. Resulta imprescindible para proteges las células que se encargan de las defensas. Se encuentra en todas las carnes, el pescado, las judías, las lentejas, la yema de huevo, las verduras de hoja verde, los frutos secos…
  • Duerme bien. Cuando mejor descanses, mejor será el funcionamiento de los glóbulos blancos, las células encargadas de defender el cuerpo de las infecciones. Es importante, por lo tanto, dormir una media de ocho horas diarias y descansar bien. Si tienes problemas para conciliar el sueño pasa el máximo tiempo posible al aire libre aprovechando la luz natural para, de esta manera, restaurar tu ciclo sueño-vigilia . El sol ,además ,te ayudará a asimilar la necesaria vitamina D.
  • Combate el estrés. Cuando aumenta la tensión nerviosa, el organismo produce cortisona, una hormona que afecta el sistema inmunológico. Para mantener alejado el estrés, se aconseja hacer deporte y practicar técnicas de relajación.
  • Mantén un estado de ánimo positivo. Emociones como la tristeza, la angustia , el odio o el miedo nos restan energía y alteran nuestro sistema inmune. Trata de ser optimista y disfruta de las pequeñas alegrías de la vida. Un buen humor también ayuda a combatir enfermedades.
  • Haz ejercicio  de forma moderada y regular . La actividad física es beneficiosa pero siempre evitando el sobreesfuerzo. si nos agotamos, nuestras defensa se verán comprometidas y enfermaremos con mayor facilidad.

¿ Qué señales te muestran que tu sistema inmunológico se está debilitando? Si sospechas que tus defensas están algo bajas, comprueba si sufres alguno de estos síntomas:

  1. Cansancio general. Es una de las señales más características. Se trata de un estado de agotamiento constante que suele durar todo el día y que se agudiza ante cualquier esfuerzo, por pequeño que sea.
  2. Dolor por todo el cuerpo. Es una molestia similar a la que se experimenta cuando se sufren enfermedades como, por ejemplo , la gripe.
  3. Infecciones frecuentes. Si tienes más de tres resfriados al año, suele dolerte la garganta a menudo y sufres episodios recurrentes de infecciones de orina, diarreas, gripes, otitis, sinusitis… es posible que tengas un problema de falta de defensas.
  4. Heridas que no cicatrizan. También es frecuente que los cortes y las rozaduras se infecten, se inflamen y resulten dolorosos.
  5. Problemas bucales. Otra señal muy habitual de este trastorno es la presencia de aftas y hongos en la boca, sangrado de las envías, infecciones dentales con presencia de pus…

¡Cuidado con deshidratarse! Tener el cuerpo hidratado resulta imprescindible para mantener en buenas condiciones el sistema inmunológico y, además , para facilitar la eliminación de las toxinas. Sabremos si necesitamos más líquido si la primera orina del día tiene un color amarillo oscuro o anaranjado. Para estar bien hidratado, se recomienda beber un mínimo de ocho vasos al día, uno de ellos a primera hora de la mañana, en ayunas.  También se puede toma infusiones depurativas ( té verde, jengibre…) y zumos de frutas caseros ( especialmente de naranja, limón y zanahoria).

Enemigos a tener en cuenta que afectan negativamente el buen funcionamiento de nuestras defensas. Estos son los más importantes:

  • Sobrepeso y obesidad. Los kilos de más alteran la funcionalidad de la insulina, la hormona encargada de facilitar energía a las células inmunológicas.
  • Alcohol. Dos horas después de beber, se reducen los monocitos y las células denominadas «killer», es decir , la encargadas de combatir el ataque de microorganismos como los virus y las bacterias.
  • Café. Tomar más de cuatro tazas de café al día también afecta el sistema inmunológico. Según un reciente estudio, la cafeína suprime las funciones de los linfocitos y las células T, dos importantes agentes inmunológicos.
  • Tabaco. Las sustancias perjudiciales que se encuentran en el humo del tabaco provocan inflamación y daño celular, debilitando el sistema inmunológico.

Funciones: Mariano Nadal. Heres publicaciones.

 

 

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