Estrategias ante el estrés

 

  Objetivo: primero, identificar al enemigo. Después, inutilizarlo.

Los doctores Colmes y Rahe establecieron una tabla de situaciones estresantes que van desde la muerte del cónyuge, con un valor 100, hasta una multa de tráfico, pasando por cambios en las responsabilidades laborales, mudanzas, empeoramiento del sueño o proximidad del desembolso de una cifra importante . Lo cierto es que el primer paso es identificar  lo que nos estresa. Ayuda mucho hacerse una pequeña lista y puntuar por ejemplo del 1 al 3 , y también calificarla de A,B o C en función de que se trate de una situación que puedo cambiar o no. Por ejemplo, podría cambiar de trabajo, aunque me costara hallar otro que me gustara y estuviera bien remunerado. Pero seguramente no hay nada que esté en mis manos hacer si un ser muy querido a quien debo cuidar tiene Alzheimer. Una tercera calificación de la lista es cómo valoro yo la posibilidad del cambio , que va del -1 al -3 en función del daño moral que dicho cambio me inflingiría .

Pongamos el caso que detecto un conflicto que me estresa: mi hija está viviendo en casa por aquello de la dificultad de hallar vivienda asequible, y yo me llevo fatal con mi yerno y sus amigotes que me llenan el salón de cervezas, colillas y palomitas los día de partido. Convendrás conmigo que es una situación que se puede cambiar, que lo hagas o no dependerá de hacia donde se incline la balanza . ¿ Qué es peor: tener una agria pelea con mi hija y echarlos de casa o dejarles la casa e irme a vivir con una amiga? ¿ O vender la casa, con lo que fuerzo a todos a buscarse la vida y me compro un pequeño apartamento para mi solita? Aquí damos por supuesto que tratar de solventar la situación por las buenas, hablando , ha resultado infructuoso. Todas estas ” soluciones” son malas, pero muchísimo peor es morirse de un infarto. En este caso  confluyen varios elementos que biológicamente vivimos como estresantes: todos los seres vivos, especialmente los animales, y entre ellos los mamíferos , necesitamos un espacio vital propio, nuestro territorio . Invadir el espacio del otro es un desafío en todo el reino animal, y no debiéramos desconocer que en nuestros genes llevamos implícita la respuesta, la misma que daría un lobo o un aleona si vieran amenazado su territorio. Debido a la educación recibida, no saltamos al cuello del nuevo pasajero del ascensor que se ha acercado demasiado a nosotros, pero no por ello dejamos de sentirnos incómodos y retrocedemos al rincón o , por el contrario, nos plantamos reafirmando posturalmente que no pensamos ceder ni un ápice de nuestra parcelita ascensoril. Es la misma respuesta que darían el lobo o la leona, pero en civilizado. No lo tomes como apología de la mala educación, es realmente una gentileza ceder un poco de espacio a otros compañeros de viaje que se ven tan incómodos como nosotros. Afortunadamente , el viaje dura poco. En caso contrario, ni los buenos modos permitirían soslayar que se trata de una situación antinatural y se revelaría el conflicto.

Conocer algunas de las situaciones que biológicamente causan estrés por representar un conflicto no resuelto puede ayudarnos. Como animales, la lucha territorial es una de ellas, otra es ser expulsados de la manada. Los humanos somos genéticamente seres sociales, nuestra supervivencia dependía del grupo y ser apartados de ella era el peor castigo, una condena a hacer frente a los depredadores y a cazar en solitario, la muerte. El miedo se conoce hoy en día como sentimiento de abandono , y aunque no nos arroja a ningún peligro físico que no podamos superar, puede constituir un factor estresante de primera magnitud.

No podemos ni debemos evitar una confrontación si con ello vamos a mejorar nuestra calidad de vida, es decir , vamos a rebajar el nivel de un estrés que amenaza con devenir crónico. A veces nos sentimos atrapados, parece que no hay salida. Considera entonces que precisamente porque te encuentras en una situación de estrés necesitas ayuda: consejo profesional y cómplices para sentirte arropado en la decisión que adoptes y te ayude a valorar cómo te sentirías viviendo solo en un pequeño apartamento , o con una amiga, o si te sientes llena de fuerza y coraje para afrontar la situación y poner límites claros a tu yerno de manera que no invada tu espacio manteniendo la convivencia familiar dentro de un marco claro y pactado.

   El segundo paso de la estrategia es precisamente éste: buscar apoyo. Las grandes multinacionales, cuando tienen problemas, recurren a consultores independientes que valoran la situación y proponen soluciones. Mejor verlo desde fuera , la razón es fisiológica: nuestro cerebro está dividido en dos partes conectadas entre sí por el cuerpo calloso y un sinfín de conexiones neuronales que unen ambos hemisferios. La superficie del encéfalo, el córtex, alberga diversas áreas relacionadas con sentidos . Ante una situación de peligro , bajo una intensa presión, inhabilitamos partes del cerebro que no nos son imprescindibles, al igual que hacemos con el cuerpo para centrarnos en zonas cerebrales donde se da la antagónica respuesta de ataque o huida, nuestro cerebro más primitivo y ” desconectamos” todo lo demás.  Pensamos peor, nos cuesta centrarnos, memorizar y recordar. Cuando más precisamos de todas nuestras facultades, nuestra creatividad se ve bloqueada. Necesitamos a una persona que pueda ayudarnos a ver las cosas fríamente para valorar juntos los pros y contras de tomar una decisión. La última palabra siempre la tienen uno mismo. Más allá del valor intrínseco del consejo, sentir que nuestra opinión cuenta y es validada como buena por otras persona refuerza la confianza en nosotros mismos y en nuestro criterio, hace crecer la sensación de inclusión en la manada , de aceptación, de compartir destino, y éstos son sentimientos muy poderosos que están profundamente enraizados en nuestra psique. Sentirse comprendido, estimado y apoyado puede darnos alas para superar una situación de estrés.

El tercer paso consiste en compensar los momentos estresantes con espacios de paz y calma mental. Ejercicio físico, meditación, yoga , práctica de nuestro deporte favorito, han de entrar a formar parte de nuestra vida de manera irrevocable. Se trata de nuestra salud. Cuando concluimos que estamos ante una situación de estrés y hasta que seamos capaces de cambiarla para que desaparezca, es urgente adoptar medidas compensatorias. en este sentido , apuntarse a un gimnasio o hacer relajación mentar puede salvarnos la vida, no es un gasto suntuario ni un capricho, sino una necesidad vital.

Fuente: Victoria Baras. Programa para regenera el cuerpo y revitalizar la mente.

 

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