Beneficios de entrenar la fuerza

La fuerza es la capacidad física básica cuyo protagonismo continúan reforzando los estudios científicos. Depende de muchos factores nerviosos y mecánicos como la longitud, la cantidad y la calidad de las fibras musculares, que están condicionados por la genética, que por tanto determina  unas mayores prestaciones para los deportes de fuerza o de resistencia. No obstante, la fuerza depende sobre todo de su entrenamiento y del papel que el sistema nervioso tiene en la transmisión del impulso nervioso.

Entre los beneficios aplicables al ” día a día”, la fuerza mejora la habilidad funcional, retrasa la aparición de la fatiga y te ayuda a sentirte más capaz. Permite aumentar la masa muscular, incrementa el porcentaje de masa magra en relación a la grasa, mejora el tono, reduce la flacidez…, lo que repercute positivamente en la estética y en la autoestima. Mejora la resistencia cardiovascular al incrementar la fuerza contráctil de las arterias, mejora el retorno venoso y colabora  en una mayor densidad ósea al estimular la calcitonina, previniendo la osteoporosis. Una mayor resistencia de los tendones y de los músculos y previene las lesiones.

Muchos deportistas de resistencia entrenan la fuerza para mejorar su rendimiento y prevenir lesiones, pero en su mayoría se limitan a trabajar con cargas livianas y repeticiones elevadas. Y la ciencia demuestra que también hay que levantar cargas elevadas porque aporta unos beneficios interesantes. Incluir trabajo con cargas por encima del 80% del máximo, así como realizar movimientos explosivos, mejora la economía en la realización de esfuerzo al lograr activar más fibras del tipo II ( fibras rápidas) y orientar las fibras intermedias II-A , hacia las tipo II. Estas fibras intermedias tienen una red capilar más amplia que las hace más resistentes a la fatiga. Por estas razones se incrementa el rendimiento de forma indirecta en deportes de resistencia. Pero los mayores beneficios se logran a nivel nervioso mejorando la coordinación de las fibras de propio músculo y entre los diferentes músculos implicados en el gesto deportivo. Todos estos cambios permiten aun deportista de resistencia producir una fuerza neta mayor en cada movimiento sin aumentar la masa muscular , principalmente como resultado de una mayor sincronización de fibras por unidad motora y de su mayor frecuencia contráctil. Cada vez son más los estudios que demuestran los beneficios de trabajar la fuerza en diferentes ámbitos de la vida y confirman el eslogan de ” ponte fuerte para reducir el riesgo de lesión”.

Si empiezas a entrenar la fuerza en cuestión de semanas notarás como tu pedalada es más potente y podrás correr más rápido al final de tus carreras al retrasar la aparición de fatiga. A todos los deportistas de resistencia les beneficia entrenar la fuerza y aumentar la cantidad de proteínas especialmente antes de acostarse, porque todas estas estrategias te ayudarán a incrementar la fuerza, mejorar la resistencia , perder grasa y mejorar la salud.

Fuente : Alberto Cebollada, profesor, entrenador, deportista de competición y padre

 

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