23 hábitos sin más dietas

Son 23 hábitos que harás pierdas peso y te mantengas en tu peso saludable consiguiendo todos los beneficios que esto te supone.

  1. Hacer dieta engorda. Según una revisión de estudios titulada Diets Are Not de Answer , las personas que siguen dietas rápidas pesan al cabo de poco tiempo más que antes de ponerse a régimen. Es mejor modificar tu forma de comer ( y de vivir) para siempre.
  2. Compensa tus excesos con penitencias sanas. El problema no son tanto las calorías, que se pueden llegar a equilibrar , sino habituarse a comer mal.
  3. Una ensalada no cubre la necesidad diaria de vegetales. Solo un 33% de las mujeres consigue comer a diario cinco raciones de frutas y verduras ( unos 800 gramos en total). si arrastras un déficilt de fruta y verdura es porque tienes un superávit de productor procesados y alimentos más calóricos.
  4. Cambia el pan blanco por integral no porque ahorres calorías sino porque con menos cantidad obtendrás un mayor nivel de saciedad.  Pero ojo con las tostadas, al tostarse el pan pierde agua , por lo que hay una mayor concentración de harina y de calorías.
  5. En lugar de prepararte un zumo, cómete la fruta entera. ¿Cuántas naranjas utilizas para prepararte un zumo? ¿Dos?¿Tres? Y ahora di:¿cuántas naranjas eres capaz de comete enteras? Al preparar el zumo es normal tomarse el doble o el triple de naranjas. Además, mientras que para comerte una naranja entera sueles emplear cinco minutos , el zumo tardas en beberlo cinco segundos, con lo que la saciedad mental es completamente diferente . Además con la fruta entera , comes fibra.
  6. Créate un entorno saludable.  No metas en la nevera tentaciones que te aparten de tu objetivo. Estar alejada de alimentos procesados o tan calóricos hará que no los comas.
  7. Preocúpate menos de las cantidades y más de las calidades. No es lo mismo tomar 100 kilocalorías procedentes de bróculi que hacerlo de galletas chocolateadas o de patatas chips.  Que el querer perder peso no te lleve a ayunar , sino a legir mejor qué comes.  Además de no ser saludable, el cuerpo se adapta y la persona no pierde peso.
  8. Cuidado con los productos light porque inducen a bajar la guardia. No hay versiones light de alimentos saludables.
  9. Saltarse comidas no funciona. Cuando acumulamos hambre, el cerebro, al no saber cuánto tiempo estará sin comer, reacciona de dos maneras: gastando menos energía en reposo ( por lo que se ralentiza el metabolismo basal) y activando sus mecanismos de almacenamiento de grasa por si en un futuro se tiene dificultades de conseguir comida.
  10. El aceite de oliva es sano pero sin sobrepasarse. Consumir unas tres cucharadas soperas de aceite de oliva al día es bueno para la salud cardiovascular, pero el doble de esa cantidad puede provocar una tendencia al sobrepeso.
  11. Comer delante del móvil, la tableta o el ordenador es el camino más recto para excederse con la cantidad.  Además otra investigación de la Harvard School of public Health señala que el número de horas pasadas delante de la pantalla es inversamente proporcional al consumo de frutas , verduras y legumbres.
  12. Hacer régimen no equivale a comer sano. La gente que come saludablemente nunca se pone a dieta. Esto se hace cuando hay un exceso de peso que obliga a rectificar aquellas cosas que llevaron a ganar esos kilos demás.
  13. Detecta si tu apetito es emocional. «Los antojos que tienes cuando estás aburrido o has pasaduo un mal día provocan un tipo de hambre repentino. Cuando notes que estás de esta manera, llama por teléfono a una amiga, date una ducha , ponte música o haz cualquier otra cosa relajante que no implique comer » explica Jessica Hierro, dietista nutricionista.
  14. Demonizar alimentos cercanos y glorificar superalimentos venidos desde muy lejos ( quinoa, acai, chía…) Sin embargo, ningún alimentos, por muy extraordinario que sea, proporciona una «supersalud», sino que esto se consigue con un estilo de vida equilibrado en su conjunto. Además viniendo de lejos, aunque sean ecológicos tienen que gastar mucho petróleo para trasportarlos, a diferencia de los locales de temporada.
  15. Pensar que una dieta vale para cualquiera.
  16. Beber cualquier líquido diferente al agua. Beber alcohol, zumos procesados o refrescos azucarados puede llegar a engordar muchísimo. El alcohol además son » calorías vacías» , es decir, aportan mucha energía pero pocos o ningún nutriente. Mejor el agua siempre.
  17. Cuando comemos más de los que nos hace falta en relación a la energía que gastamos al movernos, los excedentes se acumulan en forma de «huchas» en las caderas, los glúteos, el abdomen y el resto de zonas donde se acumula la grasa. Ten siempre en la cabeza lo fácil que es ingerir cientos de calorías con determinados productos y lo difícil que es luego deshacerse de ellas. Un ejemplo, para » quemar» las 440 calorías que suministra una caña de cerveza y tres croquetas, hay que subir escaleras durante 45 minutos según estima el pediatra Carlos Casabona.
  18. Si huyes de  todos los  hidratos de carbono estás evitando ingerir los que son complejos como arroz o pasta integral que son muy saludables. 
  19. Mastica despacio y alarga tus comidas al menos durante 20 minutos te producirá sensación de saciedad y tendrás que ingerir menos alimentos.  
  20. Más fuerza de voluntad y aprendizaje. Aunque se tiende a pensar que algunas personas se alimentan bien y otras mal, tomar diariamente 100 kilocalorías de más puede ser suficiente para engordar unos tres o cuatro kilos al año. Lo mejor, en lugar de fiarlo todo a hacer unos pocos días de dieta, aprende cosas que te sirvan para el resto de tu vida.
  21. No quieras ir tan rápido. El método más saludable para perder los kilos que te sobran es intentar desprenderte de ellos en el mismo tiempo en el que los acumulaste. Mentalízate. Es el momento de sudar y de quemar calorías con ejercicios intensos e ir incrementando nuestro plan en el gimnasio o de deportes al aire libre
  22. Sé realista. Un estudio de la Universidad de Harvard ha comparado varias dietas de adelgazamiento muy populares para llegar a esta conclusión: la mejor dieta para cualquier persona es aquella con la cual puede vivir a largo plazo.
  23. Traza un plan nutricional ( y vital). » La clave es incorporar pequeños hábitos como planificar la lista de la compra semanal y los menús que preparas para ser consciente de lo que vas a comer y dejar menos lugar a la improvisación» propone Marta Rincón. Es fundamental planificar todo aquello que comerás teniendo en cuenta los grupos de alimentos y nunca acudir con hambre al supermercado. Otro truco es empezar todas las comidas con verduras. De este modo, frenarás el ansia de comer y te sentirás saciado en seguida.

Fuente: Antonio Ortí

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