10 cosas que debes conocer sobre el ictus

¿Sabías que si se controlan factores como la hipertensión los casos caerían en picado? El ictus es cada vez más habitual,pero podría dejar de serlo si pusiéramos en práctica ciertas medidas de prevención.

Derrame o infarto cerebral, embolia, trombosis… Este trastorno tiene varias denominaciones, pero hoy en día ya nos hemos acostumbrado al término ictus (stroke en inglés) . Y es que el cerebro, aunque solo supone un 2% del peso corporal, reclama un 20% de la sangre que circula para  funcionar correctamnte. Por eso, si el flujo se corta aunque sea por poco tiempo, las células del área que no reciben riego mueren.

El 29 de octubre se celebra el  Día Mundial del Ictus, buen momento para recordar que, a pesar de que la indicencia de este trastorno que puede tener consecuencias trágicas, se ha demostrado que muchos podrían evitarse , y si ocurre pro se actúa rápido puede no dejar secuelas.

Existen dos tipos diferentes:

  • Ictus isquémico. Ocurre cuando un coágulo obstruye una arteria, por ejemplo porque se ha estrechado debido al depósito de grasas, e impide que llegue suficiente sangre a una zona del cerebro. se le llama también infarto, trombosis o embolia cerebral. supone un 85% de los ictus.
  • Ictus hemorrágico. Sucede si un vaso anguíneo cerebral se rompe  ( por ejmplo, si se ha debilitado por la hipertensión ) y la sangre sale. La hemorragia eleva la presión en el cerebro y reduce el riego. Se conoce también como derrame cerebral. Son el 15%, pero los más graves.
  1. Se produce uno cada 6 minutos. La Dra María alonso de Leciñana, Coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares d ela Sociedad Española de Neurología, asegura que este dato es muy gráfico para hacernos una idea de la relevancia de esta enfermedad.  En España, aproximadamente 120.000 personas lo sufren cada año. es la segunda causa de muerte en general y la primera entre las mujeres.
  2. Es posible prevenirlo. Es cierto que con la edad las arterias ya no son las elásticas y se pueden formar placas de ateroma en los vasos sanguíneos. Por eso a partir de los 55 años el riesgo de sufrir un ictus se duplica cada 10 años. También tener antecedentes familiares de ataque cerebrovascular aumenta la predisposición a sufrirlo.  Sin embargo, está demostrado que ni la edad ni la genética sirven de excusa. La Dra Alonso de Leciñana asegura que ” no hay que dar la impresión de que no se puede hacer nada. Las medidas de prevención funcionan”. Se sabe que un 80-90% de los ictus se deben a factores de riesgo que pueden controlarse con hábitos de vida saludables.
  3. Controlar la tensión aleja el ictus. La hipertensión incrementa hasta 5 veces las probabilidades de sufrir este trastorno. De hecho, si se controlara este factor se reduciría casi la mitad de las muertes por ictus. La presión alta mantenida en el tiempo debilita los vasos sanguíneos. Limitar el uso de sal en la cocina y evitar los alimentos ricos en sodio ( embutidos, snacks, precocinados, encurtidos, ahumados…) es el primer paso para mantener la tensión bajo control.
  4. El colesterol alto te predispone. A pesar de que este factor se asocia con el infarto cardiaco, el colesterol alto también abona el terreno para que se produzca un ictus, sobre todo en menores de 45 años. La razón es que el exceso de colesterol en sangre va formando placas de grasa en las arterias y acaba estrechándolas. Reducir los alimentos ricos en grasas saturadas y tras ( carnes rojas, lácteos enteros, precocinados, bollería …) te ayudará a mantener a raya el colesterol malo (LDL)
  5. Conviene vigilar el azúcar en sangre. La glucosa en sangre actúa como un auténtico tóxico que acelera el proceso de envejecimiento vascular, lo que afecta a todos los vasos sanguíneos del organismo,incluidos lógicamente los del cerebro.  Por eso es importante que las personas que tienen diabetes procuren controlar su glucosa al máximo.Y si no la sufres, toma medidas para reducir el riesgo.  El ejercicio  aleja el ictus porque mejora los niveles de tensión, glucosa y colesterol y combate la obesidad.
  6. Si tienes arritmias aumenta tu riesgo. En especial, debes tomar precauciones si sufres fibrilación auricular, que es el tipo de arritmia más frecuente. De hecho, se sabe que más del 50% de los ictus isquémicos son la consecuencia de un mal control de esta alteración.  El alcohol aumenta el riesgo porque  eleva la tensión, provoca arritmias cardiacas y reduce el flujo sanguíneo cerebral.  Si padeces palpitaciones con frecuencia podrías sugrir esta alteración, así que ve al méico.
  7. Su relación con el abdomen abultado. La obesidad se considera un factor de riesgo de ictus,pero si los kilos se acumulan en el abdomen todavía es más peligroso. Un estudio de la Clinica Mayo ( EEUU) revela que la grasa que se deposita alrededor de las víceras tiene unas característica metabólicas diferentes a las del resto del cuerpo que la convierte en más dañinas: hace que suba el colesterol malo y baje el bueno, aumenta la presión arterial , y afecta al metabolismo del azúcar favoreciendo la diabetes. Si el perímetro de la cintura supera los 88 cm en las mujeres y  los 102 en los hombres aumenta el riesgo de ictus.
  8. Actuar rápido salva vidas. La Dra. Alonso de Leciñana asegura que ” en el peor de los casos, si se actúa dentro de las 4 horas siguientes al inicio de los síntomas pueden evitarse en gran medida las secuelas cerebrales que se derivan de un ictus”.  Obviamente, como es imposible calcular la gravedad del episodio cerebrovascular, el consejo es llamar sin demora al 112 para contactar enseguida con los servicios de Emergencias. Cuando los médicos reciben un aviso sobre un posible ictus se activa un protocolo de rápida actuación llamado ” Código Ictus” para  trasladar al paciente cuanto antes a una unidad especializada.
  9. Así funciona el Código Ictus. Una vez en el hospital, tras una exploración rápida , se realiza un TAC cerebral  para confirmar el diagnóstico y si es positivo , el paso siguiente es restaurar cuanto antes el flujo sanguíneo para evitar lesiones en este órgano.
  10. El objetivo: nadie con secuelas. La Dra. Alonso de Leciñana asegura que ” se ha avanzado muchísimo en el tratamiento del ictus en fase agua y los fármacos son muy efectivos, con lo que han disminuido en gran medida el número de pacientes que quedan con secuelas, pero aun así todavía hay un 30% de personas que las sufren y requieren rehabilitación para estimular en la medida de lo posible la parte del cerebro dañada. La Ciencia ha demostrado que el cerebro se puede repara porque tiene mecanismos de plasticidad que permiten que las células dañadas puedan recuperarse o ser sustituidas por otras.  Para lograr este objetivo se está trabajando con factores de crecimiento o células madre que estimulan esa reparación. Y los resultado son muy esperanzadores.

Fuente: RBA publicaciones

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *