¿Eres dueño de tu tiempo o las prisas te marcan el paso?

Ir acelerado es una forma rápida de malgastar el tiempo.

Según el psicólogo Tim Kasser, la abundacia de tiempo, es decir, tener la sensación de que uno dispone de margen para hacer lo que quiere, también para realizar esas actividades que tantas satisfacciones nos dan, es mejor indicador que la riqueza material. Y, por el contrario, quien vive con escasez de tiempo ve reducida su calidad de vida.

¿ Y tú? ¿ A qué dedicas tus horas libres? Según indican Tal Ben Shahar y Angus Ridgway, autores del libro Ser feliz es decisión tuya,” la razón principal por la que las pèrsonas no hacen un cambio que reconocen como saludable o productivo es porque no dispone de suficiente tiempo. Están demasiado ocupadas” . Y lo peor de todo es que ,cuando la prisa se convierte en un estilo de vida, muchos tampoco sabe qué hacer con su tiempo libre.

El estrés , mal compañero. No va más rápido quien más corre , así que cada vez que vayas con la lengua fuera, plantéate si puedes hacerlo a otro ritmo. La psicóloga Patricia Ramírez en uno de sus artículos que ” la mayoría de las veces, ir deprisa no implica caminar más rápido o pensar de forma más ágil. Significa estar y sentirse internamente acelerado”. Lo que se gana corriendo se pierde en concentración, equilibrio emocional, claridad mental , creatividad…

“Ocupar” el tiempo no es disfrutarlo. El hecho de tener la agenda llena no implica que estés haciendo algo productivo de verdad, gratificante o con sentido. Antes de implicarte en una tarea que no sea prioritaria , recapacita y piensa si lo haces por placer o, al contrario, por obligación, costumbre , inercia… Rompe esquemas previos y dedica las horas que tengas libres a eso que realmente te hace perder la noción del tiempo: leer, pintar , salir a pasear, ir al cine , jugar …

Una tarea detrás de otra. Hacer varias cosas a la vez provocan que cualquier actividad que, en un principio, es agradable se convierta en una carga. Si evitas la multitarea, enemiga de la atención plena , ganarás tiempo de calidad. Tal y como recuerda el psicólogo David Meyer ” Einstein no inventó la teoría de la relatividad mientras hacía mil cosas a la vez”.

Sé selectivo, prioriza y pon límites.

SSi para hacer todo lo que querrías, necesitas días de 48 horas, prioriza y pon límites. Tal vez debas aprender a decir ” no” más a menudo tanto a las personas de tu entorno como a esas oportunidades que te ” trae la vida”. No te muevas por el todo o nada. Si no tienes tiempo para ir al gimnasio, evita los ascensores y baja del bus antes de llegar al destino. Los pequeños esfuerzos también suman.

Haz un alto en el camino. Alimentar la calma y la tranquilidad no es una inversión a fondo perdido. Busca actividades que te ayuden a desconectar y a recuperar tu ritmo interior para sentirte no solo más relajado, sino también más satisfecho con la vida.

Baja el ritmo y encuentra tu equilibrio. El prestigioso neurocientífico Tomás Ortiz Alonso lo tiene muy claro:” El estrés genera mucho ruido cerebral y afecta a capacidades como la memoria, la atención y la codificación de cosas nuevas”. Dedica tiempo para el descanso. Dormir no es ninguna pérdida de tiempo. Conviene dedicar al descanso nocturno de siete a nueve horas diarias. Por debajo de esta cifra nuestro cerebro pierde capacidad para almacenar datos. La falta de sueño en niños reduce su nivel de atención y, en los adultos, afecta a su concentración y productividad.

Busca la novedad. Si no sabes en qué invertir tu tiempo libre, prueba una actividad nueva. Frente a una novedad, el cerebro capta la información a más velocidad y la archiva mucho mejor.

Busca motivos de satisfacción. Nuestro cerebro tiene una tendencia natural a recrearse más en las amenazas , presiones, exigencias… que en las satisfacciones. ¡Llévale la contraria! Cuando hayas acabado tu jornada laboral o justo antes de irte a dormir, repasa esos momentos en los que has tenido una conversación inspiradora, te has centrado en una sola tarea, has reflexionado sobre algo interesante…

Ármate de paciencia porque… pasamos 4 años de nuestra vida haciendo cola, 3 más viajando en transporte urbano, 3 al volante de nuestro coche y… ¡estamos atrapados en un atasco nada más y nada menos que 3 meses! Permanecemos 9 años delante del televisor y 2 de ellos viendo anuncios. Dedicamos 1 año a limpiar la casa y otros 2,5 a cocinar.

Así que , ¡aprovecha el tiempo! que no vuelve.

Fuente: Heres publicaciones Mariano Nadal.

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