¿Acabaremos todos con alergia al polen?

Reducir las alergias pasa irremediablemente por disminuir la contaminación , y eso debe ser un compromiso de todos. Evitar el coche en las ciudades ayudaría a limpiar el aire del entorno urbano.

En ocasiones las cifras hablan por sí solas, y la alergia al polen es un ejemplo evidente de ello. El DR Moral presidente del comité de Aerobiología de la SEAIC asegura que ” un 65% de las personas que consultan al alergólogo lo hacen por síntomas de renoconjuntivitis y asma ( el resto sería por alergias alimentarias, medicamentos…) Y en un 70% de estos casos , los síntomas se deben al polen ( en 2005 el porcentaje era del 50%)”. Si los porcentajes ya dejan claro la dimensión del problema, las cifras absolutas todavía más : de los 46 millones de españoles, 16 millones tienen algún tipo de alergia, y de , estos el 12% es al polen.

Incluso se están viendo casos en mayores de 60 años que nunca habían tenido problemas de este tipo. Además , cada vez hay más alérgicos al polen que también lo son a los ácaros, a la caspa de los animales o al moho. La causa de esta reacción exagerada del sistema inmunológico tiene que ver con el entorno tan higiénico en el que vivimos o el exceso de antibióticos, pero en el caso del polen, la contaminación y el consecuente cambio climático que provoca es el gran culpable.

Pólenes por zonas en España.

¿Por qué la polución agrava el problema? Básicamente porque provoca un aumento de gases tipo invernadero como el CO2. Y, tal y como nos explica el Dr. Ángel Moral, este gas:

  • Aumenta la cantidad de polen. Es un auténtico “fertilizante” para las plantas, que necesitan de él para hacer la fotosíntesis. Por eso en un ambiente donde hay contaminación las plantas crecen más ( de hecho, se está viendo que en varios puntos de España las cosechas de trigo o de olivo han aumentado por este motivo. Y cuando más recen, más cantidad de polen producen. Por lo tanto, es lógico pensar que si hay más volumen de partículas en el ambiente, el riesgo de desarrollar sensibilidad es mayor.
  • Dura más tiempo. Los gases de efecto invernadero como el CO2, han aumentado la temperatura del planeta. Y esto ha provocado que las plantas empiecen el periodo de polinización antes y lo acaben más tarde lo que hace unos años duraba un mes o dos , ahora puede durar cuatro.
  • Hace que sea más agresivo. en un ambiente contaminado no solo hay CO2, hay también partículas diésel y otros contaminantes que no gustan nada a las plantas. En esta situación, modifican su metabolismo y producen las llamadas ” proteínas de estrés”, que son las mismas que liberan cuando están enfermas e intentan sobrevivir. La consecuencia de ello es que el polen de esa planta es mucho más alérgenico que el de otras zonas donde no hay polución, incluso aunque se trate del mismo vegetal. Esto explica por qué en las ciudades , a pesar de que hay menos plantas que en el campo, son más alérgicos al polen.

Puede parecer un catarro, pero no lo es.

Identificar una alergia ante las primeras señales y tomar las medidas adecuadas es clave para contralarla y evitar que vaya a más. Y en el caso de las respiratorias en ocasiones puede confundirse con un catarro. sin embargo, el Dr. Moral explica que hay pistas claras que ayudan a evitar la confusión:

  • Si es leve… Los síntomas de una alergia al polen o la los ácaros suelen quedarse en un simple picor de ojos, como si tuvieras arenilla. También pueden afectar a la nariz y provocar estornudos frecuentes y moqueo, pero a diferencia de la mucosidad del catarro, la de la alergia es completamente líquida y transparente. Tampoco hay fiebre ni malestar general, como puede haber en un resfriado.
  • ¿ Y si hay asma? Cuando los síntomas son más intensos, la alergia puede afectar a los bronquios y provocar opresión en el pecho, dificultad para respirar y pitidos, tos… Estaríamos ante un caso de asma de origen alérgico. Nuevamente, la pista para distinguirla del asma provocada por una bronquitis crónica es que no notas mucosidad en el pecho.
  • Ojo con los antihistamínicos. En ocasiones la enfermedad avanza rápido y o que empieza con un picor en los ojos, con los años puede acabar dificultando la respiración. Pero también puede ocurrir que no vaya a más. Es aquí cuando muchas personas , por cuenta propia y sin control médico, recurren a fármacos que actúan bloqueando la histamina para aliviar las molestias leves. Tomar antihistamínicos sin prescripción médica es una práctica que hay que evitar porque puede que la dosis no sea correcta o no se tomen durante el tiempo adecuado. Además, pueden tener efectos secundarios.

¿Cómo puedes tener los ácaros bajo control? Aunque el número de casos está estancado, la alergia a los ácaros sigue siendo la segunda de tipo respiratorio más común . Si te despiertas estornudos y con goteo nasal , puede que no toleres estos bichitos del polvo doméstico.

Procura que la luz entre en casa y ventilar bien, lavar la ropa de cama a 60º o instalas deshumificadores ayuda a eliminarlos.

Usar aspiradores con filtro HEPA y evitar alfombras o cojines son otras medidas de prevención si sufres alergia a los ácaros y también a la caspa de perros o gatos. conviene lavar al animal a menudo , y recuerda que los de pelo corto duelen dar menos problemas.

¿Cómo puedes protegerte del polen si eres alérgico?

  1. Infórmate de los niveles que hay en tu lugar de residencia en la página www.polenes.com
  2. Las horas con mayor concentración son de 12 a 16 horas. Evita salir a la calle en esa franja o usa una mascarilla o un pañuelo que te tape la boca y la nariz.
  3. Lávate la cara y cámbiate de ropa al llegar a casa para eliminar las partículas que traes de fuera.
  4. Haz la limpieza de casa a primera o última hora del día, usa una bayeta húmeda, aspira en lugar de barrer, no tiendas la ropa fuera y ventila solo 5 minutos.

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Gracias!

Fuente: Dr. Ángel Moral, Presidente del Comité de aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología clínica

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