¿Cómo será el mundo cuando vivamos más de cien años?



Llegará un día en que será normal vivir más de cien años.

Ahora puede sonar utópico. Pero hubo un tiempo , hace cuatro o cinco generaciones, que es apenas un suspiro en la historia humana , en que hubiera parecido utópico que fuera normal vivir ochenta años.

Basta un poco de perspectiva histórica para darse cuenta de que la vida humana tiende a alargarse. y , si tenemos en cuenta todos los avances sobre la biología del envejecimiento, parce inevitable que se supere la barrera simbólica de los cien años. La incógnita no es si será normal vivir más de cien años. La incógnita es cuándo.

Llegados a este punto, ¿ cuántos querrían vivir más de cien años? Cuando buscamos una respuesta, nos damos cuenta de que la pregunta importante no es si queremos vivir más, sino cómo queremos vivir más. La mayoría de las personas que responden lo hacen diciendo que quieren que sea con buena salud. No tiene sentido que la medicina se esfuerce por alargarnos la vida si es para estar discapacitados, enfermos, solos y tristes.

Pero, cuanto más años se vive , menos tiempo se está enfermo. Por ejemplo, en EEUU la población general pasa una media de quince años con mala salud, en personas de más de 90 años , este se reduce a nueve y en los supercentenarios, se queda en solo cinco. .

Por lo tanto, cuando sea normal vivir más de cien años, también será normal tener muy buena salud hasta edades muy avanzadas. Porque solo será posible vivir tantos años si se ha reducido las grandes causas de enfermedad prematura que hoy castigan a la mayoría de la población.

Encontramos que más allá de la salud, está la plenitud. solo merece la pena vivir más si vivir más merece la pena. Este va a ser el gran reto cuando la ciencia del envejecimiento haya conseguido el objetivo de alargar la vida. Nos encaminamos hacia un futuro en que la ciencia y la medicina podrán alargar la vida, pero corremos el riesgo de privar a las personas mayores de razones que den sentido a sus vidas. No a ser un problema fácil de resolver. Quienes han encontrado un sentido a una larga vida y siguen motivados a edades avanzadas suelen ser personas que tienen un sentido de trascendencia. Un sentimiento de que la vida no termina con la muerte. De que han plantado semillas para el futuro y de que dejan una huella en el mundo. Son personas que buscan la longevidad pero aceptan su mortalidad.

Las semillas pueden ser biológicas, en forma de ADN que han legado a sus hijos y nietos. Pero muchas veces son culturales. Son las ideas y los valores que han transmitido, el ejemplo que han dado, todo lo que han hecho y lo que han enseñado.

Fuente: La ciencia de la larga vida . Valentín Fuster y Josep Corbella

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