¿Te falla la memoria? Aún tiene solución.

Olvidas dónde dejaste las llaves o las gafas, preparas la lista de la compra y te la dejas en casa, te olvidas de comprar el ingrediente que más necesitabas… Esa mala memoria no suele indicar nada serio y se puede mejorar, ¡empieza ya a hacerlo!

Nuestra capacidad de recordar no es inamovible, con unos buenos hábitos y un poco de entrenamiento todo se puede cambiar.

Sin un buen sueño, no hay memoria. Muchos de nosotros hemos experimentado la curiosa situación de recordar algo importante , o hallar la solución aun problema complejo, en el momento justo de despertar. Que suceda no es algo accidental sino que tiene una explicación biológica: mientras dormimos, el cerebro aprovecha para poner orden en lo recordado y aprendido. Al no tener que concentrarse en ninguna tarea , se producen conexiones entre zonas que normalmente no » hablan » entre sí. Por supuesto, si no descansas bien esta puesta a punto nocturna no se realiza correctamente… y tu memoria se resiente.

No le va bien a u tu memoria un estrés crónico. El estrés puntual y a corto plazo , mejora la memoria. es una cuestión de supervivencia: las experiencias vividas quedan grabadas en nuestro recuerdo y, cuando las necesitamos, reaparecen para ayudarnos a avanzar y superar retos del día a día. Para entender cómo funciona piensa en la época de nuestros antepasados. si salía a cazar y se cruzaban con un animal peligroso, para sobrevivir no les bastaba con salir corriendo, debían recordar el lugar donde estaba el peligro para poderlo evitar en otra ocasión. ¿ Y qué ocurre hoy en día? Las situaciones estresantes ya no son puntuales sino que se mantienen en el tiempo. Agendas repletas, fechas límite para entregar trabajos… Nuestro cuerpo que no está preparado para soportar ese estrés continuo, reacciona generando un exceso de cortisol. y cuando esta hormona está muy alta, la capacidad de recordar se altera.

Libera espacio. No te obsesiones si olvidas datos que otros sí recuerdan. Tu cerebro se centra en conservar los elementos que a él le parecen útiles.

Anímate a leer en voz alta , se ha demostrado que ayuda a asimilar la lectura.

En compañía, recuerdas más. Interactuar con otras personas te ayuda a ser más eficiente. Por eso, socializar es una forma excelente de mejorar todas las capacidades cognitivas y activar la creatividad. Si por ejemplo te encuentras ante un problema complejo, compártelo. Hablando con más personas habrá » una lluvia de ideas» y muy posiblemente des con la solución y después dale un respiro a tu mente. Se ha visto que hacer una pausa de 10 minutos tras leer, resolver algo … ayuda a recordarlo y poder aplicarlo después.

Pierde un poco el tiempo. El ritmo de vida que nos impone nuestra sociedad puede llegar a ser extenuante. Si te paras a pensar en todo lo que haces a lo largo del día, probablemente comprenderás por qué tu cerebro está saturado. Para ayudarle a recuperar la normalidad, ha llegado la hora de darle descanso. Dedícate a contemplar algo agradable. Puedes sentarte en un parque, acercarte a un lugar que te permita conectar con la naturaleza o, simplemente observando lo que te rodea mientras paseas por la calle. Practica unos minutos de meditación. Es otra forma de darle un respiro al cerebro. Deja que tu mente se relaje y, cuando te venga algún pensamiento a la cabeza, simplemente deja que pase de largo y disfruta de la calma.

Haz lo que te motive. Se sabe que las neuronas se activan cuando les planteamos un reto relacionado con algo que nos motive, por ejemplo , planificar una salida, un viaje, una ruta por tu ciudad… o apúntate a ese curso que siempre has querido hacer, aprender cosas nuevas es ideal para cuidar la salud del cerebro.

Hazte fan de las listas y trata de recordarlas. Cuando acabes una tarea táchala, con ese gesto tu cerebro entenderá que ya no es necesario recordarla , y dejará espacio para nuevos datos que sí va a necesitar y aprovecha las listas para entrenar tu memoria.

Practicar cálculo mental cuando compres en el super. suma mentalmente el precio de los productos que coloques en el carro.

Deja de depender del GPS si tienes que dirigirte a un lugar no habitual, consulta la ruta antes e intenta memorizarla en lugar de seguir las indicaciones del navegador.

Al acabar un libro o una peli, anota un resumen de la trama. También lo puedes practicar con las noticias del periódico. Leer en papel, mucho mejor. Varios estudios han comprobado que al leer en este soporte asimilamos mejor el contenido que en una pantalla y , tomar apuntes a mano es más eficaz que hacerlo en un dispositivo electrónico.

Practica 10 minutos de ejercicio ligero al día. Los científicos han comprobado que las conexiones neuronales mejoran con la actividad física. Y no hace falta que sea muy intenso ni dedicarle muchas horas. En un estudio de la Universidad de California (EEUU) ha comprobado que bastan 10 minutos al día de ejercicio muy suave para provocar cambios en zonas cerebrales relacionadas con la memoria. Cada día resérvate unos minutos para moverte. No solo oxigenarás tu cerebro, también alejarás el estrés.

Pon en papel lo que te preocupa. Si te sientes saturado y crees que tu cerebro no puede almacenar ni un dato más, haz este ejercicio y » vacía tu mente». Anota ( sin censura) todo lo que te inquieta. No trates de encontrar soluciones , simplemente intenta plasmar sobre el papel tus preocupaciones. Después de ponerlo por escrito , verás cómo te sientes aliviado. y , si relees lo anotado te será mucho más fácil encontrar salida.

Ser multitarea nos vuelve dispersos, mejor focaliza tu esfuerzo. Si crees que hacerlo todo a la vez afecta a tu concentración, prueba a realizar cada tarea con el máximo de concentración. Probablemente así serás mucho más eficiente y, al recuperar la calma, tendrás menos lapsus.

Fuente: Sandra Jurado, Neurocientífica

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