Bienestar asegurado

Estirando relajas la mente y alejas la negatividad.

Cuando nos sentimos tan fatigados que la vida cotidiana se convierte en un reto que nos parece imposible afrontar, todo nuestro cuerpo se resiente, pero nuestra mente también sufre. Nos cuesta dormir , nos levantamos ya cansados, no podemos concentrarnos en el trabajo, nos olvidamos detalles importantes… Todo ello nos genera más estrés , más ansiedad y más agotamiento. Vivimos en un bucle perverso que nos empequeñece cada vez más y no sabemos cómo salir de él. La buena noticia es que podemos hacerlo.

El estrés a raya.

Los momentos de crisis hacen que todo nuestro mundo salte en mil pedazos. Somos conscientes de que tenemos que recomponerlo, pero no sabemos cómo ni por dónde empezar. Una situación así acaba por bloquear nuestro cuerpo , que se paraliza. Y la presión para reconstruirnos aumenta cada vez más, consumiendo nuestra energía hasta agotarla. Un primer paso a nuestro alcance para recuperarnos consiste en empezar a trabajar nuestro cuerpo ,porque realizar estiramientos entre 15 y 30 minutos diarios es una herramienta muy eficaz para salir de la espiral de estrés o ansiedad que nos invalidad. Tal como han descubierto investigadores de las Universidades de Duisburg-Essen ( Alemania) y Australia del Sur, estirar nuestro sistema muscular reduce los niveles de cortisol (hormona del estrés) y mejora la percepción subjetiva que tenemos del estrés. A una conclusión similar llegó el Instituto de Neurociencia de la Universidad de Princeton ( EEUU): trabajar el cuerpo organiza nuestro cerebro de tal modo que somos más capaces de mantener a raya el estrés y de responder mejor ante las situaciones estresantes de nuestra vida. Así, alejamos la ansiedad, empezamos a recuperar la energía y todo, poco a poco , vuelve a colocarse en su lugar.

Hormonas de la felicidad.

También se ha demostrado que practicar una actividad física como los estiramientos musculares aumenta nuestros niveles de serotonina, una hormona que controla nuestros movimientos, nuestras percepciones y nuestras capacidades para aprender y recodar, además también participa en la regulación de miedo, la angustia y el dolor ,y en la producción de melatonina, una proteína que regula el sueño y nuestro reloj biológico. Así , la serotonina se convierte en una gran aliada para recuperar la energía que hemos perdido, porque incide directamente en todos aquellos factores que contribuyen a mermarla. Además, la actividad física también nos hace producir otras hormonas como las endorfinas, que actúan directamente en nuestra percepción del dolor y son como analgésicos naturales. También son responsables de que nos sintamos felices tras ejercitarnos y esa sensación placentera la recuerda el cuerpo, con lo que nos impulsa a seguir haciendo ejercicio. Practicando estiramientos , empezamos por devolver a nuestros músculos su forma y sus funciones originales, aquellas para las que están diseñados. Lo hacemos de fuera hacia dentro, con tranquilidad y sin sobreesfuerzos . A medida que vamos liberando nuestra musculatura de tensión, generamos reacciones químicas en nuestro organismos y segregamos más y más serotonina y endorfinas, que nos ayudan a liberarnos de la ansiedad y la negatividad que invade nuestra mente. Dormimos y reaccionamos mejor ante el estrés, estamos más atentos. Recuperamos el control y nos sentimos más vitales. A la vez, el mundo cambia a nuestro alrededor, porque no solo estamos enérgicos, también nos ven mejor y nuestras relaciones mejoran en cantidad y en calidad.

El cerebro se beneficia.

Es estrés crónico puede provocar que perdamos volumen cerebral , que se pierdan conexiones cerebrales , y que eso altere tanto nuestras emociones como las capacidades cognitivas que nos permiten aprender y recordar, dos funciones básicas para nuestra supervivencia, según ha establecido un estudio de la Universidad de Yale ( EEUU).

El volumen cerebral. La práctica regular de ejercicios de estiramiento incrementa el volumen cerebral, tan como afirma la Radiological Society of North America, que demostró en una investigación que gracias a ellos aumenta, sobre todo, el tamaño del lóbulo temporal del cerebro, encargado de que descifremos las percepciones auditivas, de nuestra capacidad para recordar, de la comprensión del lenguaje, de que reconozcamos las caras y de nuestras respuestas emocionales.

La plasticidad. Nuestro cerebro tiene una capacidad casi mágica: puede transformarse a partir de los cambios en su entorno. Gracias a los TAC y a las resonancias magnéticas se ha demostrado que las experiencias que vivimos provocan cambios en la forma y en las funciones de las neuronas ( las células nerviosas ) y otros componentes del sistema nervioso. Esa capacidad se llama plasticidad cerebral o neuroplasticidad. Se ha constatado que una actividad física como los ejercicios de estiramiento potencian esta plasticidad cerebral. ¿ Y cómo nos afecta eso? Nuestras neuronas se regeneran y se conectan más y mejor entre ellas. Así, nuestras capacidades cognitivas para aprender y recordar mejoran considerablemente .

Más neuronas. Según un estudio publicado en The Journal Of Physiology, si practicamos estiramientos de forma regular, activamos la neurogénesis, la creación de neuronas. Y lo hacemos, sobre todo, en una zona del cerebro llamada hipocampo, que es fundamental en los procesos de aprendizaje y memoria.

Una mente más sana. Todos los cambios que experimenta nuestro cerebro cuando trabajamos nuestra musculatura están directamente relacionados con mejoras en nuestra salud mental.Además de reducir los niveles de estrés y de ansiedad, como ya hemos visto, practicar estiramientos a diario aleja de nuestras vidas el fantasma de la depresión, incluso de aquella más profunda. Así lo ha demostrado una investigación de la Universidad de California ( EEUU). Un grupo de sus académicos ha publicado un estudio en Journal Of Neuroscience en el que afirman que el trabajo corporal puede restaurar neurotransmisores como el glutamato y el GABA. Estos mensajeros del cerebro experimentan un descenso e sus niveles cuando vivimos un proceso de depresión. Si nos ejercitamos, podemos ir recuperándolos. Según los investigadores estadounidenses practicar una actividad física, incluidos los estiramientos musculares, puede ser una eficaz herramienta para el tratamiento de la depresión. En el mismo sentido se han manifestado dos grandes estudios llevados a cabo por el Campus Alberta de Psicología Aplicada ( Canadá) y la Universidad de Cincinnati ( Estados Unidos). Tras un exhaustivo trabajo con personas que padecían cuadros de ansiedad y depresión, concluyeron que en algunos casos mejoraban realizando ejercicios sencillos de estiramientos. Los beneficios de dedicar unos minutos al día a estirar nuestro cuerpo no acaban ahí, porque también se ha demostrado que los adultos físicamente activos corren menos riesgo de desarrollar demencia, tal y como han establecido científicos canadienses. igualmente , aquellos que padecen Alzhéimer pueden experimentar mejoras en su movilidad y en la ejecución de las tareas diarias, así como en sus capacidades cognitivas y equilibrio.

Más placer.

La dopamina. Cuando estiramos también segregamos dopamina y la sensación de placer que nos ofrece tras ejercitarnos nos » engancha».

Menos tóxicos. buenos niveles de dopamina ayudan a reducir fuentes de placer poco saludables como tabaco, dulces, alcohol, … que están detrás de la falta de energía.

Fuente: Estírate. RBA publicaciones.

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