Simplifica tu vida: treinta horas para reinventarte

La ejecutiva Elaine St. James llevaba una vida rápida y complicada. Ella y su marido vivían en una casa en las afueras que apenas disfrutaban, tenían amarrado un barco que no usaban y sus trabajos los mantenían alejados a uno del otro durante toda la jornada.

A partir de un fin de semana de retiro en una cabaña, Elaine se replanteó lo que estaba sucediendo en su vida. Fue entonces cuando decidió mudarse con su marido a una casa más pequeña y fácil de mantener cerca del trabajo, y se deshicieron de todos esos cachivaches inútiles que tendían a acumular.

Elaine St. James volcó sus experiencia en el manual Simplifica tu vida, en el que ofrece cien consejos para suprimir lo accesorio y así ganar tiempo para hacer lo que realmente deseamos. El primer paso para simplificar nuestras vidas es invertir una hora al día para reflexionar, es decir, que en un mes tendremos treinta horas. ¿ Y qué debemos preguntarnos?

Pues se trata de pensar qué es lo que más complica nuestra vida : un trabajo que o nos gusta o al que dedicamos demasiadas horas, una casa que se nos cae encima, unas amistades de compromiso a las que dedicamos demasiado tiempo… para a partir de ahí ver cómo podemos eliminar y simplificar nuestra vida.

Aunque cada cual debe llegar a sus propias soluciones según su situación, estas fueron quince de las medidas a las que llegó la autora de este best seller internacional:

  • Eliminar el desorden de tu vida y librarse de los trastos.
  • Reducir a la mitad el tiempo para hacer la compra, con menos viajes ( y más eficaces ) al supermercado.
  • Trasladarse a una casa más pequeña.
  • Conducir un coche pequeño.
  • Simplificar el vestuario a aquello que realmente le gustaba.
  • No contestar el teléfono o abrir la puerta solo porque están llamando.
  • Tomarse de vez en cuando unas vacaciones en casa.
  • Saldar las deudas y empezar a ahorrar parte del sueldo.
  • Reducir las necesidades.
  • Poner la agenda a su servicio en lugar de ser esclava de ella.
  • No intentar cambiar a la gente.
  • Hacer una sola cosa a la vez.
  • Decir que no y que cada vez que sea necesario.
  • No quedar con nadie por obligación durante el tiempo libre.

El secreto del kaizen.

Así como hemos desgranado consejos sencillos para consumir de forma racional y bien dirigida , cualquier gran transformación que queramos introducir en nuestra vida parte de pequeños cambios que, introducidos en nuestro día a día, acabarán revolucionando positivamente nuestra vida.

Los japoneses son unos maestros del detalle , y fue precisamente esta pasión por mejorar lo pequeño la que les llevó al milagro económico después de la Segunda Guerra Mundial. La filosofía que se oculta tras esa pasión por la excelencia, que podemos aplicar a nuestra propia vida, se ha denominado kaizen.

En los años cincuenta, el ejército de los Estados Unidos ocupó Japón y llevó consigo estadistas expertos en el control de la calidad para levantar el nivel industrial del país. Durante la posguerra, W. Edward Deming y Joseph M. Juran impartieron lecciones sobre métodos de trabajo a la industria civil japonesa. Así fue como la filosofía de la superación de los japoneses se fusionó con la inteligencia racional de los occidentales, lo que dio lugar al kaizen o cambio para mejorar.

Etimológicamente, kai significa » cambio , la acción de enmendar , y zen significa «bueno , beneficioso» , en el sentido de hacer un bien altruista. Es decir, el kaizen es una filosofía para mejorar cada día un poco más. El objetivo es muy sencillo: no debe pasar un solo día sin que haya mejorado algo en tu entorno, no solo en el ámbito profesional, sino también en tu vida personal y en tu sociedad.

En la empresa, kaizen se ocupa de eliminar desperdicios, lograr el grado óptimo en el trabajo sin importar la sección que ocupe cada trabajador y, como norma general, logar un mejor rendimiento con el tiempo que tenemos asignado a cada tarea.

Aunque en el entorno de una fábrica el kaizen se centra en el control de calidad para diferenciarse , a través de la excelencia, de los competidores , esta filosofía puede aplicarse a todos los ámbitos de nuestro día a día: no basta con desear mejorar cada día , sino que es necesario actuar.

Pequeños grandes pasos.

En nuestra vida diaria, para seguir la filosofía kaizen y mejorar cada día, lo primero que debemos hacer es reconocer que tenemos problemas. Solo a partir de este reconocimiento lograremos mejorar , ya que la complacencia es nuestro enemigo. Un hábito aprendido puede desaprenderse, cambiarse por otro más efectivo y así mejorar nuestras vidas.

Bien mirado, esta filosofía no deja de ser un método para resolver problemas. Una vez los detectamos y los reconocemos, lograremos elevar la calidad global de nuestra vida introduciendo pequeñas modificaciones.

En su libro El camino del kaizen, Rober Maurer analiza cómo podemos modelar lamente a través de pequeños cambios en nuestro modo de pensar. Este ejercicio de artesanía psicológica puede generar una revolución personal que nos acerque a objetivos que nos parecían inalcanzables. ara ello, nos propone seguir los siguientes pasos:

  1. Aísla la tarea que temes o te resistes a hacer. Concédete un mes para poder llevarla a cabo con éxito. Considera el tiempo que media hasta ese momento un simple entrenamiento.
  2. Dedica unos segundos al día a modelar la mente para esta tarea. No es necesario ni siquiera que sean minutos, lo importante es que hagamos este ejercicio cada jornada.
  3. Ponte cómodo y cierra los ojos para visualizar la situación difícil. ¿Dónde tiene lugar? ¿Quién o quienes hay? ¿Cuál es su aspecto? ¿Hace frío o calor? ¿Qué olores u otras sensaciones me llegan?
  4. Imagínate realizando la tarea. Sin mover un músculo, debes verte habiendo aquello que temes con total comodidad. Conviértete en actor de tu propia película tal como te gustaría que se desarrollara.
  5. Visualiza una respuesta positiva a esta actividad. Si por ejemplo estás dando una conferencia, imagina a los oyentes entusiastas inclinados hacia delante en sus asientos y el sonido de los lápices rasgando notas.
  6. Aumenta poco a poco el tiempo diario que dedicas a modelar tu mente. La idea es que te sientas cómodo realizando mentalmente esta actividad y puedas trasladarla al exterior sin esfuerzo.
  7. Empieza por lo pequeño. Cuando estés listo para pasar a la acción, da primero un paso menor para adquirir confianza. Por ejemplo, si vas a dar una conferencia, ensaya primero ante uno o dos amigo.

El economista y conferenciante Alex Rovira decía en una entrevista qu épocas personas se recuperan de un éxito, mientas que del fracaso todo el mundo aprende algo.

Hay maestros del fracaso que lograron extraer oro de sus errores. Solo a través de nuestros errores tenemos l oportunidad de aprender algo nuevo. Es así como subimos peldaños en nuestra evolución personal. El fracaso y las crisis son la manera que tiene la vida de enseñarnos a caminar por territorios que de otro modo nunca habríamos descubierto.

Así como las crisis son oportunidades para madurar y nos permiten distinguir lo importante de los accesorio, el fracaso nos aporta importantes lecciones, empezando por la humildad, a la vez que estimula nuestra capacidad de inventiva y de explorar nuevas soluciones.

Si superamos el miedo a que no se cumplan nuestras expectativas, descubriremos que cuando eso sucede se abren otros caminos.

Charles Dickens decía que cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender. A continuación veremos ocho ejemplos de personalidades que, gracias a sus fracasos, encontraron la llave del éxito, porque no hay que olvidar que el fracaso enseña lo que el éxito oculta:

  • Cristóbal Colón descubrió América debido a un error garrafal en el cálculo de la navegación hacia las Indias Orientales. Gracias a su fracaso, hoy se habla español en gran parte del mundo.
  • Ernest Shackleton fue un explorador aventurero que vio frustrados sus intentos por viajar al Polo Sur cuando otros se le adelantaban, hasta que la mala fortuna hizo que los hielos atraparan su barco. Aun así Shackleton arriesgó su vida para salvar a su tripulación y en ningún momento dudó que lo lograría. Al relatar esta gesta, reconoció que este había sido el mayor éxito de su vida.
  • Thomas A Edison fue un inventor que consideraba cada fracaso como un nuevo paso hacia su meta, un error que le revelaba dónde debía mejorar y le mostraba hacia dónde encaminarse. Por ello no escatimó en tiempo y recursos para inventar la bombilla , y probó con miles de filamentos hasta que se hizo la luz.
  • Hellen Keller perdió sus sentidos, incluida el habla, a causa de una enfermedad. Gracias a su optimismo, a su tenacidad y a su deseo de superarse, llegó a ser una mujer que estudió en la universidad y dio conferencias por todo el mundo.
  • Ingvar Kamprad, el fundador de IKEA, ha creado todo un imperio con una sola brillante idea: muebles baratos que uno puede montar por sí mismo. Pero no todo fue fácil, ya que cuando Kamprad estaba despegando, los fabricantes suecos decidieron vetarlo en las ferias del mueble, algo que, lejos de desanimarlo, le obligó a abrir horizontes y proyectarse hacia el extranjero. Gracias a eso, hoy encontramos IKEA en todo el mundo.
  • Richard Branson, creador del imperio Virgin, fracasó en sus primeros negocios, pero le mantuvo a flote su carácter optimista, convencido además de la necesidad de ayudar a los demás y devolver parte de lo que la vida te da.
  • Steve Jobs, el creador de Apple, sufrió un terrible contratiempo cuando fue despedido de la propia compañía que había fundado. sin embargo, aprovechó el fracaso para empezar de nuevo y lanzar la compañía de animación Pixar , donde nacieron películas que batieron el récord de taquillas como Toy Story.
  • J.K Rowling, autora de los libros d Harry Potter, vivió en la pobreza durante una larga temporada después de trabajar como profesora. Se encontraba en el paro , tenía una hija y no sabía cómo salir adelante, pero justamente ese estado fue el que le hizo darse cuenta de que lo que realmente le gustaba era escribir.
  • Edith Piaf tuvo una vida terrible. Abandonada por su madre y maltratada por su padre, de pequeña, hasta los 10 años, vivió en un prostíbulo. Cantó en la calle, en los tugurios de Montmartre en París… pero su voz llegó a ser el alma de esta ciudad.
  • Juan Pablo II se quedó de niño sin madre, que murió cuando él tenía 9 años. Vivió el nazismo y el comunismo. Enseñó con su ejemplo que la fe y la razón pueden ir de la mano. Ha sido para el Time, The New York Times y el Fankfurter Allgemeine, entre otros periódicos, el hombre humanista del siglo XX.

Fuente: No te rindas. Enrique Rojas

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