Tus pensamientos cambian tu vida. Piensa en positivo y sé feliz.

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Ver el vaso medio lleno o medio vacío está en nuestra mano. Según los psicólogos, un 50% de nuestro carácter está determinado por factores genéticos, un 10%  por nuestro entorno, pero hay un 40% que solo depende de nosotros , de nuestra actitud ante lo que nos sucede. Es este 40% el que tenemos que trabajar para ver el mundo en positivo y que ello nos ayude a ser más felices e , incluso, a vivir más años con mejor salud.

Puede que esta última afirmación te haya sorprendido , pero pensar en positivo no solo rebaja el estrés y la ansiedad y nos ayuda a afrontar los retos de la vida con esperanza y más seguridad en nosotros mismos, sino que también protege nuestra salud. Un estudio de la Universidad College de Londres relacionó una actitud positiva con un sistema inmunológico fuerte y menos problemas neuroendocrinos, inflamatorios y cardiovasculares.

En la mayoría de las situaciones confluyen tanto aspectos positivos como negativos. Pon el foco en extraer lo positivo incluso de las cosas negativas, en encontrar algo bueno en la adversidad. Por ejemplo, no hay duda de que recibir una crítica negativa no es del gusto de nadie. Ante la crítica puedes optar por pensar que no te la merecías y que lo único que querían era hacerte daño o reflexionar sobre lo que te han dicho y, si crees que puede haber algo de verdad en ello, ver cómo puedes mejorar.

Cada vez que te encuentres ante una situación difícil, en lugar de darle vueltas al problema, lo que no te llevará a ningún sitio más que a la desesperación, concéntrate en buscar una solución e intenta definir los pasos a dar que te permitan alcanzarla. Eso te ayudará a salir de la espiral negativa y del inmovilismo. En general, ponernos metas realistas nos da una perspectiva más positiva en la vida y nos impulsa a seguir adelante.

Si el problema o lo que te preocupa es algo que no puedes cambiar , trata de asumirlo y acepta que la vida a veces es injusta. No tiene sentido que desperdicies tu energía preocupándote.

La rutina genera insatisfacción y tristeza. No te aburras. Para no caer en su trampa, procura diversificar tus amistades, evita centrar tus ilusiones en un únicos proyecto y busca actividades que te ayuden a romper con la monotonía. Y para estar seguro de que cumples este propósito, apunta cada semana en tu agenda hacer algo nuevo. Así te obligarás a rompen con lo establecido al menos una vez por semana. También te puedes apuntar a actividades que ya conllevan hacer estos cambios: como teatro amateur, clases de baile , pintura…

Visualiza tus logros. El simple hecho de imaginarte consiguiendo lo que deseas hace que te sientas más positiva para afrontar el esfuerzo que requiere conseguir dichos logros.

Cultiva emociones positivas. Tener pensamientos positivos es, sin duda, más fácil si se tiene un ánimo también positivo. Por la noche reflexiona sobre todo lo bueno que el día te ha ofrecido y apunta en una libreta cinco cosas que te hayan hecho feliz esa jornada y piensa en ellas. Te sentirás mejor.

Rodéate de gente positiva. Como las sonrisas o los bostezos , el optimismo y el pesimismo también son contagiosos. Procura rodearte de compañías positivas ya que eso será muy beneficioso para tu estado de ánimo. Y si no puedes evitar al aguafiestas de turno, procura tomarte sus comentarios con humor, piensa que en ser tan gruñón tiene hasta un punto ridículo y trata de contrarrestar de este modo su negatividad.

Vía : RBA, Mamen Lorenzo.

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