La conciencia corporal.

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Percibir lo que sucede en el cuerpo nos permite acceder a él y, así, cambiarlo y mejorarlo. Podemos ejercitar la mente para que lo atienda, sin juzgar ni imponer nada, solo sintiendo y siendo conscientes de su compleja realidad. Pero también es un viaje de vuelta : a través de él nos instalamos en el presente, el tiempo del cuerpo y se despierta la relación con los sentidos, la gravedad y la respiración.

Conocer y cuidar el cuerpo precisa brindarle atención, adentrarse en él, a poder ser ahora mismo. Para ello poseemos una herramienta básica : nuestra mente y sus capacidades – la voluntad , la inteligencia, la memoria y la capacidad de visualización-. Aplicar la mente al cuerpo para potenciar al ser humano es lo que llamamos «conciencia corporal» que enseña a descubrir el cuerpo, a dialogar con e´l, comprender su ritmo, abril los sentidos, adivinar sus secretos y mensajes, su inteligencia y memoria. Proporciona concentración, aplomo, relajación, tonificación…. y mejora la vida física, mental y espiritualmente. La conciencia corporal une la mente y el cuerpo, originando un ser humano más completo, dinámico y dichoso.

La actitud y la atención. Aunque la mente es viajera, volátil y dispersa, tenemos la suerte de que el cuerpo, sólido y concreto, vive en el presente . ¿ Cómo preparar la mente para que atienda al cuerpo e iniciarnos así en la conciencia corporal? El punto de partida es adquirir este conocimiento es la actitud. Hay que adoptar el cuidado y la minuciosidad que tiene cualquier explorador cuando descubre un territorio nuevo. Y agregar a ello la curiosidad y la ilusión de un niño.

Seguidamente, se toma conciencia de la atención, la linterna de exploración, que iluminará los caminos ,sensaciones y emociones ligadas al cuerpo. Por una parte, cuanto más se utilice la atención, mejor funcionará ésta. Por otra parte podemos dirigirla a aquello que libremente deseemos, en este caso, el cuerpo. Aunque la atención sea muchas veces huidiza, fugaz e incluso indómita, siempre se puede despedir con la espiración la dirección errónea que haya tomado y podemos reconducirla otra vez hacia el organismo y el movimiento.

Desde la atención nos abriremos a las maravillas que el cuerpo nos depara, intentando siempre no juzgar ni imponernos nada. Simplemente dejarnos llevar, percibiendo y sintiendo el placer de su progreso cuando lo acompañamos con la mente.

Vía: Espalda sana y sin dolor. Dr Sagrera-Ferándiz. Gerard Arlandes.

¿Aprendiste? Comenta a continuación lo que desees, gracias y feliz día!

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