¿Cómo tener una respiración perfecta en cada momento?

 

La forma idónea de inhalar y exhalar varía en función de qué actividad estás desempeñando. Te mostramos como modularla según la ocasión:

  1. Si hablas en público o lo hacer muy rápido. En caso de que hablar muy rápido o que tu trabajo requiera el uso frecuente de tu voz en un tono alto, te interesa adaptar tu respiración para aumentar la elasticidad de las cuerdas vocales y evitar dañarlas. Antes de dar tu “discurso” no olvides coger aire varias veces de forma pausada,sobre todo si te pone nervioso hablar en público. Y durante el tiempo que lo hagas mantén una velocidad moderada para no quedarte sin aire. Intenta hacerlo también en tu día a día.
  2. Cuando comas, no lo hagas con prisa. Ingerir la comida con ansia y muy rápido impide una correcta respiración, ya que el pulmón no tiene suficiente tiempo para recoger oxígeno.  Masticando bien, a un ritmo tranquilo y no llenándote excesivamente la boca facilitarás la llegada de aire al sistema respiratorio en todo momento.
  3. Al realizar un esfuerzo físico. Mientras estés practicando un deporte o un ejercicio intenso ( lo ideal es dedicar unos 30 minutos 4 o 5 veces a la semana), la respiración nasal sigue siendo la más aconsejable. Hay una excepción, cuando el grado de sfuerzo sea muy alto, como por ejemplo si corres, puedes hacer una respiración combinada ( coger aire por la nariz y soltarlo por la boca), aunque una vez coges un ritmo constante puedes pasar a la respiración oral exclusivamente. En cambio , en la fase de recuperación tras el esfuerzo , es preferible recurrir de nuevo a la respiración combinada para conseguir que sea más pausada.
  4. En tus momentos de descanso. Deberíamos respirar por la nariz las 24 horas del día,pero cuando dormimos es mucho más complicado controlar la respiración y es habitual que lo hagamos erróneamente por la boca.  al tumbarte, para que el oxígeno llegue con más fluidez a los pulmones, procura utilizar una almohada ni demasiado alta ni baja y colócate de lado para que el aire fluya mejor dentro del organismo.
  5. Si te has enfadado y necesitas calmarte. A todos nos puede ocurrir que tras perder los nervios en una discusión o al vivir una situación tensa, respiremos de modo excesivamente acelerado y nos cueste mucho recuperar un ritmo sosegado.  Para dejar de hiperventilar, prueba lo siguiente: inspira por la nariz durante 4 segundos, aguanta 12 y sácalo en 8. Repite este sencillo proceso 5 veces y sigue con una respiración controlada.
  6. Otra forma de respirar cuando te falta el aire. si notas que te quedas sin aliento a menudo, prueba a practicar este ejercicio respira profundamente por la nariz y mantén el aire en los pulmones el máximo de tiempo posible, aunque sin sufrir  y suéltalo. Trata de repetirlo a diario ,por ejemplo por la mañana y por la tarde. Pero no debes seguir esta rutina si sufres problemas respiratorios serios.
  7. Deporte y respiración, una alianza muy poderosa. Haz ejercicios que contribuyen a expandir tu capacidad respiratoria ,pero también es cierto que una respiración adecuada mientras practicas deporte ayuda a mejorar tu rendimiento físico. Los deportes aeróbicos son ideales para ganar y mantener la calidad de tu respiración. Y disciplinas como el pilates o el yoga pueden enseñarte técnicas para hacerlo de forma más consciente. Para ayudarte a pautar la  intensidad y progresión de las actividades que más te convienen para entrenar la respiración o proponerte ejercicios específicos, acude a un fisioterapeuta respiratorio. Procura hacer ejercicio en un entorno con niveles de polución ambiental baja.
  8. En las personas sin patologías respiratorias, la inspiración debería durar la mitad de tiempo que la espiración.

Fuente: Rba  publicaciones . Charo Sierra

 

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