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Casualidad y suerte

Las casualidades son pícaras e inseparables compañeras de viaje que parecen comportarse sin orden ni concierto. Eso sí, actúan democráticamente, pues afectan por igual la vida de hombres y mujeres, mayores y pequeños, ricos y pobres. Sin embargo, muchas personas tratan de exiliar el azar de sus vidas e ignoran o niegan su influencia. Suelen ser individuos fatalistas que aseguran que todos los acontecimientos están sometidos a leyes inalterables e irrevocables. Creen profundamente que el futuro ya está decidido, sea por principios científicos, disposiciones divinas, decretos del destino o influencias astrales. No faltan tampoco quienes al tirar los dados borran el elemento de azar que en realidad guía su caída y leen en el resultado la fuerza implacable del destino. Algunos imaginan incluso que Dios hace que llueva o salga el sol intencionadamente, para facilitarnos o complicarnos la vida el día de la boda al aire libre.

Hablando del rechazo al factor casualidad, recuerdo una noticia publicada en octubre de 2003. Explicaba la reseña que a Jan Michelini, ayudante de dirección de la película de Mel Gibson La pasión de Cristo, le cayeron dos rayos y otro al actor principal, Jim Caviezel, mientras rodaban el polémico filme en Italia y se resguardaban bajo un paraguas de una aparatosa tormenta. Por fortuna, excepto por quemaduras sin importancia, ambos sobrevivieron a las descargas eléctricas que les enviaron las nubes del cielo. Numerosas personas creyentes irritadas por el planteamiento «superficial» que había hecho Gibson del Nuevo Testamento o por considerar la cinta antisemita o, incluso, antiislamista ( la película fue prohibida en Arabia Saudí, Kuwait y Bahrein) vieron claramente la castigadora mano de Dios en el suceso.

La casualidad es más llamativa cuando pasan cosas improbables. Esto me hace recordar un relato emocionante que escuché hace poco al científico y escritor Leonard Mlodinow, sobre una experiencia de su padre mientras fue prisionero de los nazis en el campo de concentración de Buchenwald. Al parecer un día el buen hombre se sintió tan muerto de hambre que robó unas pocas rebanadas de pan de la panadería del campo. Cuando el oficial jefe de este servicio notó el hurto , hizo que los agentes de la Gestapo pusieran en fila a los diez presos sospechosos. » ¿ Quién ha robado el pan? , les preguntó. Al no obtener respuesta ordenó a los carceleros fusilar a los aterrados prisioneros uno por uno ,hasta que todos muriesen o uno cantara. El padre de Mlodinow dio entonces un paso adelante y confesó el robo. No lo hizo tanto por altruismo como por fatalismo, explicaría más tarde, ya que estaba seguro de que iba a ser ejecutado de todas formas. Sin embargo ,y para su sorpresa, el jefe de la panadería no solo le perdonó la vida, sino que además lo nombró su ayudante. Gracias a ello el padre de Mlodinow vivió para contarlo.

Y mientras anotaba estas ideas también ocurrió algo insólito en Nueva York. El viernes 5 de diciembre de 2007 el andamio de madera en el que trabajaban los hermanos Edgar y Alcides Moreno, limpiadores de ventanas, se desplomó al vacío desde el piso cuarenta y siete de un rascacielos del este de Manhattan ( una altura de 160 metros). El cuerpo de Edgar se desintegró por el impacto, pero Alcides sobrevivió a la caída. Pese a haber sufrido múltiples fracturas y roturas de órganos internos, los bomberos se lo encontraron consciente y sentado en los restos del andamio. Hospitalizado en estado crítico, Alcides fue sometido a nueve operaciones y transfusiones de varios litros de sangre. Pero al final, este hombre de treinta y siete años, casado y con tres hijos pequeños , sobrevivió. Los médicos que lo trataron nunca habían visto un caso parecido. cuando el periodista James Barron del diario The New York Times preguntó al jefe del servicio de traumatología que lo trató cómo se lo explicaba , se limitó a decir » Si usted cree en los milagros, este sería claramente uno».

La verdad es que , si reflexionamos un poco, se hace evidente que las casualidades juegan un papel determinante en nuestra existencia. La coincidencia de circunstancias imprevisibles con factores personales y sociales configura nuestras decisiones y determina los desenlaces de nuestros enfrentamientos con los avatares de la vida. Y cuando pensamos sobre los hechos que hemos vivido, casi siempre nos referimos a la buena o a la mala suerte para catalogar los resultados insospechados, favorables o adversos.

La suerte es una idea tan arcaica como universal, cuyo poder ha sido casi siempre atribuido a misteriosas fuerzas externas . De hecho, además de la antigua y venerada diosa Fortuna, casi todas las divinidades que han surgido a lo largo de nuestra historia han retenido su popularidad en tanto en cuanto sus intervenciones han sido consideradas beneficiosas por sus seguidores. Nadie va al templo para atraer la mala suerte, es verdad que si bien todos podemos hablarle a Dios y rogarle que nos libre del mal, no resulta nada fácil obtener respuesta. Con todo, las religiones de hoy son vehículos que permiten a millones de personas canalizar la ilusión y la esperanza que ya florecen de forma natural en sus mentes y les ayudan a neutralizar la indefensión que sienten ante posibles calamidades. En este sentido, las religiones son herramientas de nuestro natural optimismo y de nuestra inclinación natural a encontrar razones esperanzadoras y motivos para luchar por sobrevivir.

Mucha gente se protege del mal agüero adoptando costumbres que están basadas en pensamientos mágicos. Por ejemplo, en Nueva York , los actores de Broadway nunca se desean buena suerte unos a otros ni mencionan el nombre de Macbeth. en muchas partes del mundo son legión quienes no se atreven a pasar por debajo de una escalera, abrir un paraguas dentro de casa o se inquietan a las vista de un gato negro. U a nuestro alrededor abundan las personas inteligentes y sensatas que confían ciegamente en los poderes sobrenaturales de amuletos , fetiches, talismanes o mascotas para atraer la buena fortuna y ahuyentar la mala.

La fortuna se presta a la subjetividad. No pocos se sienten afortunado sin serlo objetivamente, mientras que otros, desde luego afortunados, se consideran auténticos cenizos. Además , la suerte es un motivo muy popular de autodisculpa. Todos hemos protegido alguna vez la autoestima o la imagen pública trasladando la responsabilidad de nuestros fallos y decisiones erradas a la mala pata y atribuyendo nuestros éxitos a la propia competencia, y cuántas no habremos pensado que nuestros contrincantes triunfan por fortuna y pierden por ineptitud.

La verdad es que mis vínculos con la suerte han sido bastante buenos hasta ahora. Quizá el momento culminante de esta feliz relación tuvo lugar la trágica mañana del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York. A causa del cargo oficial que ocupaba entonces, como directos del sistema de Hospitales Públicos de la ciudad, tras producirse los atentados me desplacé al puesto de mando provisional que había improbidad el Departamento de Bomberos en la calle Vesey, al pie mismo de las Torres Gemelas. El increíble espectáculo y las imágenes alucinantes me dejaron sin habla, casi hipnotizado. A pocos metros de nosotros, los dos rascacielos ardían como inmensas teas, mientras los jefes de bomberos y sus veteranos ayudantes, embutidos en sus pesados trajes negros con franjas amarillas, iban y venían incansablemente , en un denodado esfuerzo por ayudar a las víctimas de los ataques. Cuando al fin la lucidez me devolvió a la realidad , decidí dar la alarma por teléfono al hospital público más cercano. Pero mi móvil no funcionaba. En aquel momento, que sería crucial para mí, un desconocido surgió de la vorágine y se ofreció amablemente a acompañarme a las oficinas de un cercano edificio de oficinas para que pudiera acceder a un teléfono fijo. No llevaría más de cinco minutos hablando con el director del Hospital Bellevue cuando la comunicación se cortó en seco, las luces se apagaron y el inmueble comenzó a temblar violentamente en medio de un rugido ensordecedor. Tras unos instantes interminables cesaron las sacudidas y después deque un líder espontáneo nos guiara a la salida, los pocos que nos encontrábamos allí encerrados escapamos aterrados del edificio, abriéndonos paso a través de una espesa e irrespirable polvareda gris, montañas de escombros y un tropel de hombres y mujeres que corrían aterrados en todas direcciones.

Un par de horas después de haber huido de aquel inolvidable infierno, me enteré de que la especie de terremoto que había sentido mientras hablaba por teléfono fue causado por el derrumbamiento de la primera torre. Trágicamente su desplome había aplastado a todos los bomberos que se hallaban en el puesto de mando, donde yo había estado apenas momentos antes de ir en busca de un teléfono , incluyendo a los jefes Bill Feehan y Peter Ganci. Gracias a la buena suerte de que no me funcionara el móvil había salvado la vida.

El factor suerte llama la atención principalmente en estas situaciones en las que no podemos predecir el desenlace. Nos consideramos con suerte cuando obtenemos buenos resultados pese a no haberlo intentado, y aún más cuando los buenos resultados ocurren a pesar de haber adoptado resoluciones improcedentes o de llevar a cabo comportamientos erróneos. Por el contrario, nos sentimos especialmente desdichados cuando las cosas se tuercen pese a haber invertido mucho esfuerzo y tomado todas las precauciones posibles. Los enfermos que se curan con rapidez a pesar de ingerir medicinas incorrectas, que no son pocos, son enfermos afortunados. Quienes empeoran pese a seguir el tratamiento adecuado son ostensiblemente desafortunados.

Fuente: Dr Luis Rojas Marcos Supera la adversidad

Ejercicio diario para beneficiar la salud y el buen funcionamiento del cerebro

El ideal para empezar a moverse es por la mañana antes de desayunar. Hacer esto tiene entre otras ventajas la activación del metabolismo, con lo cual se reduce la posibilidad de tener sobrepeso.

Andar deprisa es una de las mejores estrategias para estar en un magnifico estado físico, mental y anímico. Recordemos que el objetivo es elevar, aunque sea de forma discreta, tanto la frecuencia respiratoria como la cardiaca. Esa es la señal de que estamos haciendo ejercicio aeróbico. También hay que levantarse de la silla de vez en cuando en lugar de pasar hora interminables sentados delante de la pantalla del ordenador. la cantidad de tiempo que pasamos mirando a una pantalla, sea de ordenador o de televisión, ha aumentado muchísimo el sedentarismo de la población. Dar unos simples pasos después de estar dos horas ante el ordenador o la televisión y caminar media hora al día son dos tipos de acciones que, a pesar de ser sencillas, pueden aportarnos grandes beneficios.

Si se padece algún trastorno como el colon irritable o el reflujo gastroesofágico ,un paseo antes de acostarse mejora ambas dolencias. No puede haber justificación para no moverse cuando hay tanto en juego.

Si creemos que no disponemos de media hora al día, busquemos tres espacios a lo largo de la jornada y caminemos rápido durante diez minutos cada una de las veces. el efecto es igual de beneficioso que si camináramos treinta minutos seguidos. La Organización Mundial de la Salud define la inactividad física cuando se hace menos de ciento cincuenta minutos de actividad moderada ( andar deprisa) por semana. Estamos hablando de una media de treinta minutos diarios durante cinco días a la semana. ¿ Quién realmente no puede hacer esto? No olvidemos que nuestro cuerpo es un cuerpo del Paleolítico y hace ciento cincuenta mil años todos caminábamos kilómetros al día para obtener la caza y los tubérculos que necesitábamos para poder sobrevivir.

Hay mucha gente que hoy utiliza una serie de dispositivos para calcular el número de paso que camina. Las personas sedentarias caminan menos de cinco mil pasos, mientras que las que no lo son caminan por encima de los siete mil quinientos pasos. Entre medias hay una franja de efectos no tan claramente beneficiosos para la salud. Recordemos aquí y como hemos señalado antes que cuando hablamos de andar, hablamos de hacerlo con cierto ritmo. No es un ir de tiendas a ver escaparates.

¿ Sabes el impacto beneficioso que tiene el ejercicio físico en la prevención de infartos de miocardio y de ictus?

El corazón necesita el ejercicio físico porque de lo contrario su capacidad de bombear la sangre se va reduciendo significativamente. Además , durante el ejercicio se generan nuevos vasos en el corazón. Esta ha sido la causa que ha permitido que personas con obstrucciones importantes en las arterias coronarias no fallecieran de un infarto si se ejercitan regularmente. Durante todas esas horas , días, semana y meses que hicieron ejercicio físico , sin ser ellas conscientes, fueron desarrollando esta circulación colateral que, a modo de » caminos accesorios» permitió que siguiera pasando la sangre cuando una arteria, una » autopista» del corazón, había quedado súbitamente bloqueada por un trombo .

Lo mismo ocurre en el cerebro. Ya hemos visto que durante el ejercicio físico se favorecen se formen más vasos cerebrales por los que pueda circular la sangre .

Importancia del entrenamiento de pesas. Junto con el ejercicio aeróbico, hemos de considerar hacer ejercicio con pesas. Este es importante tenerlo presente porque a partir de los cuarenta años , e incluso antes, empezamos a perder masa muscular y masa ósea, favoreciendo lo que se denomina osteoporosis. la masa muscular es de excepcional importancia para que las articulaciones no sufran. Muchos dolores bajos de espalda son debidos a unos abdominales débiles. Hay dolores de rodilla que desaparecen fortaleciendo el músculo cuádriceps femoral, que es esencial en la extensión dela pierna. Muchas personas con cierta edad tienen propensión a las caídas por su falta de masa muscular. Por eso revertir la osteoporosis es importante para reducir la posibilidad de fracturas si uno se cae. Esas caídas y esas fracturas posiblemente no se habrían producido si hubieran tenido más desarrollados los músculos de sus extremidades inferiores y unos huesos con mayor matriz ósea y, por tanto, más sólidos. Recordemos que al menos en Estados Unidos la causa principal de muerte traumática en personas de más de sesenta y cinco años son las caídas. No estamos hablando ,por tanto , de un asunto menor.

Fuente: Dr. Mario Alonso Puig . Tus tres superpoderes para lograr una vidad más sana ,prospera y feliz.

¿Te falla la memoria? Aún tiene solución.

Olvidas dónde dejaste las llaves o las gafas, preparas la lista de la compra y te la dejas en casa, te olvidas de comprar el ingrediente que más necesitabas… Esa mala memoria no suele indicar nada serio y se puede mejorar, ¡empieza ya a hacerlo!

Nuestra capacidad de recordar no es inamovible, con unos buenos hábitos y un poco de entrenamiento todo se puede cambiar.

Sin un buen sueño, no hay memoria. Muchos de nosotros hemos experimentado la curiosa situación de recordar algo importante , o hallar la solución aun problema complejo, en el momento justo de despertar. Que suceda no es algo accidental sino que tiene una explicación biológica: mientras dormimos, el cerebro aprovecha para poner orden en lo recordado y aprendido. Al no tener que concentrarse en ninguna tarea , se producen conexiones entre zonas que normalmente no » hablan » entre sí. Por supuesto, si no descansas bien esta puesta a punto nocturna no se realiza correctamente… y tu memoria se resiente.

No le va bien a u tu memoria un estrés crónico. El estrés puntual y a corto plazo , mejora la memoria. es una cuestión de supervivencia: las experiencias vividas quedan grabadas en nuestro recuerdo y, cuando las necesitamos, reaparecen para ayudarnos a avanzar y superar retos del día a día. Para entender cómo funciona piensa en la época de nuestros antepasados. si salía a cazar y se cruzaban con un animal peligroso, para sobrevivir no les bastaba con salir corriendo, debían recordar el lugar donde estaba el peligro para poderlo evitar en otra ocasión. ¿ Y qué ocurre hoy en día? Las situaciones estresantes ya no son puntuales sino que se mantienen en el tiempo. Agendas repletas, fechas límite para entregar trabajos… Nuestro cuerpo que no está preparado para soportar ese estrés continuo, reacciona generando un exceso de cortisol. y cuando esta hormona está muy alta, la capacidad de recordar se altera.

Libera espacio. No te obsesiones si olvidas datos que otros sí recuerdan. Tu cerebro se centra en conservar los elementos que a él le parecen útiles.

Anímate a leer en voz alta , se ha demostrado que ayuda a asimilar la lectura.

En compañía, recuerdas más. Interactuar con otras personas te ayuda a ser más eficiente. Por eso, socializar es una forma excelente de mejorar todas las capacidades cognitivas y activar la creatividad. Si por ejemplo te encuentras ante un problema complejo, compártelo. Hablando con más personas habrá » una lluvia de ideas» y muy posiblemente des con la solución y después dale un respiro a tu mente. Se ha visto que hacer una pausa de 10 minutos tras leer, resolver algo … ayuda a recordarlo y poder aplicarlo después.

Pierde un poco el tiempo. El ritmo de vida que nos impone nuestra sociedad puede llegar a ser extenuante. Si te paras a pensar en todo lo que haces a lo largo del día, probablemente comprenderás por qué tu cerebro está saturado. Para ayudarle a recuperar la normalidad, ha llegado la hora de darle descanso. Dedícate a contemplar algo agradable. Puedes sentarte en un parque, acercarte a un lugar que te permita conectar con la naturaleza o, simplemente observando lo que te rodea mientras paseas por la calle. Practica unos minutos de meditación. Es otra forma de darle un respiro al cerebro. Deja que tu mente se relaje y, cuando te venga algún pensamiento a la cabeza, simplemente deja que pase de largo y disfruta de la calma.

Haz lo que te motive. Se sabe que las neuronas se activan cuando les planteamos un reto relacionado con algo que nos motive, por ejemplo , planificar una salida, un viaje, una ruta por tu ciudad… o apúntate a ese curso que siempre has querido hacer, aprender cosas nuevas es ideal para cuidar la salud del cerebro.

Hazte fan de las listas y trata de recordarlas. Cuando acabes una tarea táchala, con ese gesto tu cerebro entenderá que ya no es necesario recordarla , y dejará espacio para nuevos datos que sí va a necesitar y aprovecha las listas para entrenar tu memoria.

Practicar cálculo mental cuando compres en el super. suma mentalmente el precio de los productos que coloques en el carro.

Deja de depender del GPS si tienes que dirigirte a un lugar no habitual, consulta la ruta antes e intenta memorizarla en lugar de seguir las indicaciones del navegador.

Al acabar un libro o una peli, anota un resumen de la trama. También lo puedes practicar con las noticias del periódico. Leer en papel, mucho mejor. Varios estudios han comprobado que al leer en este soporte asimilamos mejor el contenido que en una pantalla y , tomar apuntes a mano es más eficaz que hacerlo en un dispositivo electrónico.

Practica 10 minutos de ejercicio ligero al día. Los científicos han comprobado que las conexiones neuronales mejoran con la actividad física. Y no hace falta que sea muy intenso ni dedicarle muchas horas. En un estudio de la Universidad de California (EEUU) ha comprobado que bastan 10 minutos al día de ejercicio muy suave para provocar cambios en zonas cerebrales relacionadas con la memoria. Cada día resérvate unos minutos para moverte. No solo oxigenarás tu cerebro, también alejarás el estrés.

Pon en papel lo que te preocupa. Si te sientes saturado y crees que tu cerebro no puede almacenar ni un dato más, haz este ejercicio y » vacía tu mente». Anota ( sin censura) todo lo que te inquieta. No trates de encontrar soluciones , simplemente intenta plasmar sobre el papel tus preocupaciones. Después de ponerlo por escrito , verás cómo te sientes aliviado. y , si relees lo anotado te será mucho más fácil encontrar salida.

Ser multitarea nos vuelve dispersos, mejor focaliza tu esfuerzo. Si crees que hacerlo todo a la vez afecta a tu concentración, prueba a realizar cada tarea con el máximo de concentración. Probablemente así serás mucho más eficiente y, al recuperar la calma, tendrás menos lapsus.

Fuente: Sandra Jurado, Neurocientífica

Los mejores remedios para librarse de la cistitis este verano

El 37% de las mujeres sufre al menos un episodio de cistitis en su vida . ¿ Sabes que, con la llegada del buen tiempo, se dispara el riesgo? ¡Pon remedio!

Añade hojas de menta y limón al agua. Si abusas de la carne, los productos refinados y los dulces , te conviene buscar el apoyo de alimentos alcalinos , como el limón y la menta. ¿ La razón? La bacteria «E. Coli» el germen responsable del 90% de cistitis, se » envalentona» en entornos ácidos. Una buena manera de lograrlo es añadirendo menta picada y un chorro de jugo de limón al agua que tomas a diario. En caso de infección, toma el limón y menta licuados con apio, pepino y jengibre.

Kéfir con arándanos y nueces. Tomar a diario lácteos fermentados, como el kéfir o el yogur, frena la presencia de bacterias dañinas. Para aumentar ese escudo de protección , enriquécelos con arándanos frescos o con su zumo concentrado, que esta fruta actúa como un gran desinfectante de las vías urinarias. Y si agregas nueces, por su riqueza en Omega 3, refuerzan la capa mucosa que tapiza el interior de la vejiga.

En caso de infección recurre a las cápsulas de extracto de arándonos con brezo.

Que no falte el clavo de olor . Este aromático condimento es una excepcional fuente de ácido benzoico, un potente antibacteriano natura. Es, además, el alimento de la naturaleza más rico en eugenol, otro eficaz desinfectante, capaz de reducir el dolor y bajar la inflamación. Para beneficiarte de todo ello, añade un clavo chafado a las infusiones que tomes y sácale partido en la cocina. Con cardamomo y canela, intensifica el sabor e la fruta al horno o en compota. En caso de infección refuerza tus defensas con cápsulas formuladas con clavo , ajo y lapacho.

Ajo y perejil. Si los añades en tus platos, impulsarás tus defensas.
Espinacas y piñones. Previenen el estreñimiento y reducen el estrés, dos trastornos estrechamente relacionados con las infecciones de orina.
Pipas de girasol y calabaza. Su consumo habitual reduce el riesgo de cistitis. Tomar un puñado al día también ayuda a combatir la infección por su acción antiinflamatoria y calmante.
Apio y zanahoria. Agregar a las ensaladas estos vegetales contribuye a que se diluya la orina y a aumentar las ganas de ir al baño.

Toma alimentos lilas y granates. La razón por la que los arándanos ,ya sea en cápsulas, zumo o fruta fresca, previenen y combaten con eficacia las infecciones de orina es por su riqueza en antocianinas. Este pigmento violáceo, además de fortalecer la defensas, impide que las bacteria responsable de la mayoría de casos se » agarre a las paredes de la vejiga urinaria. Los arándanos no tienen la exclusiva de este antioxidante. También abunda en las ciruelas liláceas, la uva morada, la granada, las cerezas, las frambuesas, las grosellas, las brevas y los higos. siempre que puedas, consume estas frutas con su propia piel. en dosis discretas, el exceso de azúcar no resulta conveniente, también puedes confiar en las pasas, las ciruelas secas o las mermelada de frutas del bosque.

Si formas parte de ese 20% de mujeres que vuelve a sufrir una cistitis dos meses después de haber padecido la primera, chequea tus niveles de glucosa en sangre. Las personas que padecen diabetes tipo 2tienen el tripe de posibilidades de sufrir una infección urinaria. Aparte de evitar los dulces y las harinas refinadas, harás bien en comer alimentos que impulsen las defensas , como las verduras de hojas verdes, el ajo, la cebolla, el puerro, las coles, las setas, el kiwi y los cítricos.

Fuente: Gemma Navarro, Dietista.


¿Cómo será el mundo cuando vivamos más de cien años?



Llegará un día en que será normal vivir más de cien años.

Ahora puede sonar utópico. Pero hubo un tiempo , hace cuatro o cinco generaciones, que es apenas un suspiro en la historia humana , en que hubiera parecido utópico que fuera normal vivir ochenta años.

Basta un poco de perspectiva histórica para darse cuenta de que la vida humana tiende a alargarse. y , si tenemos en cuenta todos los avances sobre la biología del envejecimiento, parce inevitable que se supere la barrera simbólica de los cien años. La incógnita no es si será normal vivir más de cien años. La incógnita es cuándo.

Llegados a este punto, ¿ cuántos querrían vivir más de cien años? Cuando buscamos una respuesta, nos damos cuenta de que la pregunta importante no es si queremos vivir más, sino cómo queremos vivir más. La mayoría de las personas que responden lo hacen diciendo que quieren que sea con buena salud. No tiene sentido que la medicina se esfuerce por alargarnos la vida si es para estar discapacitados, enfermos, solos y tristes.

Pero, cuanto más años se vive , menos tiempo se está enfermo. Por ejemplo, en EEUU la población general pasa una media de quince años con mala salud, en personas de más de 90 años , este se reduce a nueve y en los supercentenarios, se queda en solo cinco. .

Por lo tanto, cuando sea normal vivir más de cien años, también será normal tener muy buena salud hasta edades muy avanzadas. Porque solo será posible vivir tantos años si se ha reducido las grandes causas de enfermedad prematura que hoy castigan a la mayoría de la población.

Encontramos que más allá de la salud, está la plenitud. solo merece la pena vivir más si vivir más merece la pena. Este va a ser el gran reto cuando la ciencia del envejecimiento haya conseguido el objetivo de alargar la vida. Nos encaminamos hacia un futuro en que la ciencia y la medicina podrán alargar la vida, pero corremos el riesgo de privar a las personas mayores de razones que den sentido a sus vidas. No a ser un problema fácil de resolver. Quienes han encontrado un sentido a una larga vida y siguen motivados a edades avanzadas suelen ser personas que tienen un sentido de trascendencia. Un sentimiento de que la vida no termina con la muerte. De que han plantado semillas para el futuro y de que dejan una huella en el mundo. Son personas que buscan la longevidad pero aceptan su mortalidad.

Las semillas pueden ser biológicas, en forma de ADN que han legado a sus hijos y nietos. Pero muchas veces son culturales. Son las ideas y los valores que han transmitido, el ejemplo que han dado, todo lo que han hecho y lo que han enseñado.

Fuente: La ciencia de la larga vida . Valentín Fuster y Josep Corbella

¿Adicto a la tecnología?

2018 ha sido el año en el que el Ministerio de Sanidad ha incluido por primera vez las adicciones a las nuevas tecnologías en el Plan Nacional de Adicciones. A pesar de que adolescentes y jóvenes son el mayor grupo de riesgo, los adultos dedican también un tiempo abusivo a estar conectados. Es importante no confundir el uso abusivo, uso irresponsable o estar hiperconectados con la adicción. Una adicción son palabras mayores, incluye cambios emocionales y de comportamiento que afectan al funcionamiento diario de una persona , tanto en su vida personal como profesional.

Una adicción cursa con síntomas como frustración, agresividad en la fase de abstinencia , ansiedad, alteración de hábitos saludables, como es abandonar rutinas o dormir mal, aislamiento, necesidad de estar conectado, contestar a las redes , no perder detalle de lo que ocurre en el mundo virtual…

De hecho, existe desde hace más de veinte años el término tecnoestrés que fue acuñado por Larry Rosen y Michelle Weil en 1997 y se define como » adicción psicológica» . ¿ No os parece si hace veinte años se acuñó el término y no estábamos ni la mitad de conectados que ahora, este empieza a ser un problema más serio? Veamos qué consejos pueden ayudarnos a tomar distancia de las nuevas tecnologías, sobre todo del móvil:

  • Realiza ejercicio físico. Los estudios que hay en relación con adicciones y la práctica de ejercicio físico como parece de la recuperación son espectaculares . Y es que la práctica del ejercicio físico produce el mismo sistema de recompensa, la dopamina , y tiene un potente efecto sustitutivo, como así lo relata la neurocientífica Wendy Suzuki en su libro » Cerebro activo, vida feliz». Disminuye el ansia, el síndrome de abstinencia y otros síntomas negativos. Y el dato más interesante es que la práctica de ejercicio reduce la probabilidad de desarrollar una adicción. Así que como método preventivo no está nada mal.
  • Aprende a hacer un uso razonable. A nuestro cerebro le gusta, te lo creas o no, que le pongamos límites. Los límites nos ordenan y nos dan seguridad, como lo hacen las rutinas. Así se trata de limitar tu uso. Esto es difícil de determinar como una norma general. Porque gran parte del uso que hacemos de las tecnologías tiene que ver con la labor profesional. Así que habrá que poner límites de uso , de horario , de contenidos…
  • Puedes decir apagar tus dispositivos a partir de la tarde-noche, silenciar el móvil, no consultar el correo electrónico fuera del horario laboral.
  • Aprende a no contestar de forma inmediata. Recibir un correo o un mensaje no te obliga a contestar de forma inmediata. No tengas miedo a que se molesten. Debes educar a los tuyos para que respeten tus momentos, ya sea porque estás ocupado, porque estás relajado o porque no te apetece hablar o contestar. Tienes derecho a tu espacio y a tu tiempo.
  • Tener otras actividades que te apasionen y eduquen en las relaciones sociales, el deporte y otro tipo de juegos.
  • Trata de compaginar vida tecnológica con tu vida social. No se trata de demonizar las relaciones que se establecen por redes, de hecho el WhatsApp no acerca a muchas personas que queremos y que están en la distancia. Pero no sustituyas un tipo de relación por otra . En el centro está la virtud.
  • Meditación para recuperar la capacidad de estar atentos. Mientas te desconectas de la tecnología o aprendes a hacerlo ,puede que tu nivel de ansiedad se incremente. ES lo que ocurre cuando tratamos de poner freno a nuestra dependencias. Entrenar la meditación te vendrá bien para reducir los niveles de ansiedad y para saber que estar en el presente, es decir, para estar en lo que estás.
  • Aprende a valorar el «no hacer nada». Puede viajar en metro, esperar en la parada del bus, estar en la sala de la consulta de un médico, sin hacer nada. No hemos acostumbrado a estar hiperconectados, hiperinformados e hiperactivos. No pareceres un pardillo si solo te dedicas a observar o pensar . Al revés , tomarás mucha más conciencia de lo conectados que están todos a tu alrededor.

Vía: Patricia Ramírez Loeffler.

¿Acabaremos todos con alergia al polen?

Reducir las alergias pasa irremediablemente por disminuir la contaminación , y eso debe ser un compromiso de todos. Evitar el coche en las ciudades ayudaría a limpiar el aire del entorno urbano.

En ocasiones las cifras hablan por sí solas, y la alergia al polen es un ejemplo evidente de ello. El DR Moral presidente del comité de Aerobiología de la SEAIC asegura que » un 65% de las personas que consultan al alergólogo lo hacen por síntomas de renoconjuntivitis y asma ( el resto sería por alergias alimentarias, medicamentos…) Y en un 70% de estos casos , los síntomas se deben al polen ( en 2005 el porcentaje era del 50%)». Si los porcentajes ya dejan claro la dimensión del problema, las cifras absolutas todavía más : de los 46 millones de españoles, 16 millones tienen algún tipo de alergia, y de , estos el 12% es al polen.

Incluso se están viendo casos en mayores de 60 años que nunca habían tenido problemas de este tipo. Además , cada vez hay más alérgicos al polen que también lo son a los ácaros, a la caspa de los animales o al moho. La causa de esta reacción exagerada del sistema inmunológico tiene que ver con el entorno tan higiénico en el que vivimos o el exceso de antibióticos, pero en el caso del polen, la contaminación y el consecuente cambio climático que provoca es el gran culpable.

Pólenes por zonas en España.

¿Por qué la polución agrava el problema? Básicamente porque provoca un aumento de gases tipo invernadero como el CO2. Y, tal y como nos explica el Dr. Ángel Moral, este gas:

  • Aumenta la cantidad de polen. Es un auténtico «fertilizante» para las plantas, que necesitan de él para hacer la fotosíntesis. Por eso en un ambiente donde hay contaminación las plantas crecen más ( de hecho, se está viendo que en varios puntos de España las cosechas de trigo o de olivo han aumentado por este motivo. Y cuando más recen, más cantidad de polen producen. Por lo tanto, es lógico pensar que si hay más volumen de partículas en el ambiente, el riesgo de desarrollar sensibilidad es mayor.
  • Dura más tiempo. Los gases de efecto invernadero como el CO2, han aumentado la temperatura del planeta. Y esto ha provocado que las plantas empiecen el periodo de polinización antes y lo acaben más tarde lo que hace unos años duraba un mes o dos , ahora puede durar cuatro.
  • Hace que sea más agresivo. en un ambiente contaminado no solo hay CO2, hay también partículas diésel y otros contaminantes que no gustan nada a las plantas. En esta situación, modifican su metabolismo y producen las llamadas » proteínas de estrés», que son las mismas que liberan cuando están enfermas e intentan sobrevivir. La consecuencia de ello es que el polen de esa planta es mucho más alérgenico que el de otras zonas donde no hay polución, incluso aunque se trate del mismo vegetal. Esto explica por qué en las ciudades , a pesar de que hay menos plantas que en el campo, son más alérgicos al polen.

Puede parecer un catarro, pero no lo es.

Identificar una alergia ante las primeras señales y tomar las medidas adecuadas es clave para contralarla y evitar que vaya a más. Y en el caso de las respiratorias en ocasiones puede confundirse con un catarro. sin embargo, el Dr. Moral explica que hay pistas claras que ayudan a evitar la confusión:

  • Si es leve… Los síntomas de una alergia al polen o la los ácaros suelen quedarse en un simple picor de ojos, como si tuvieras arenilla. También pueden afectar a la nariz y provocar estornudos frecuentes y moqueo, pero a diferencia de la mucosidad del catarro, la de la alergia es completamente líquida y transparente. Tampoco hay fiebre ni malestar general, como puede haber en un resfriado.
  • ¿ Y si hay asma? Cuando los síntomas son más intensos, la alergia puede afectar a los bronquios y provocar opresión en el pecho, dificultad para respirar y pitidos, tos… Estaríamos ante un caso de asma de origen alérgico. Nuevamente, la pista para distinguirla del asma provocada por una bronquitis crónica es que no notas mucosidad en el pecho.
  • Ojo con los antihistamínicos. En ocasiones la enfermedad avanza rápido y o que empieza con un picor en los ojos, con los años puede acabar dificultando la respiración. Pero también puede ocurrir que no vaya a más. Es aquí cuando muchas personas , por cuenta propia y sin control médico, recurren a fármacos que actúan bloqueando la histamina para aliviar las molestias leves. Tomar antihistamínicos sin prescripción médica es una práctica que hay que evitar porque puede que la dosis no sea correcta o no se tomen durante el tiempo adecuado. Además, pueden tener efectos secundarios.

¿Cómo puedes tener los ácaros bajo control? Aunque el número de casos está estancado, la alergia a los ácaros sigue siendo la segunda de tipo respiratorio más común . Si te despiertas estornudos y con goteo nasal , puede que no toleres estos bichitos del polvo doméstico.

Procura que la luz entre en casa y ventilar bien, lavar la ropa de cama a 60º o instalas deshumificadores ayuda a eliminarlos.

Usar aspiradores con filtro HEPA y evitar alfombras o cojines son otras medidas de prevención si sufres alergia a los ácaros y también a la caspa de perros o gatos. conviene lavar al animal a menudo , y recuerda que los de pelo corto duelen dar menos problemas.

¿Cómo puedes protegerte del polen si eres alérgico?

  1. Infórmate de los niveles que hay en tu lugar de residencia en la página www.polenes.com
  2. Las horas con mayor concentración son de 12 a 16 horas. Evita salir a la calle en esa franja o usa una mascarilla o un pañuelo que te tape la boca y la nariz.
  3. Lávate la cara y cámbiate de ropa al llegar a casa para eliminar las partículas que traes de fuera.
  4. Haz la limpieza de casa a primera o última hora del día, usa una bayeta húmeda, aspira en lugar de barrer, no tiendas la ropa fuera y ventila solo 5 minutos.

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Fuente: Dr. Ángel Moral, Presidente del Comité de aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología clínica