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Contaminación: así afecta a tu salud

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, 9 de cada 10 personas respiran aire contaminado, un grave problema que influye muy negativamente en la salud. Te contamos cómo puedes limitar su impacto.

Los altos niveles de contaminación ambiental y doméstica que sufren muchas ciudades no solo perjudican al medio ambiente y favorecen el calentamiento global ,sino que ponen en grave riesgo nuestra salud. De hecho desde la OMS se apuntan que cerca de 7 millones de personas ( 10.000 españoles, según el Ministerio de Sanidad) mueren cada año a causa de ellos. sus efectos perjudiciales pueden manifestarse a corto , medio y largo plazo, siendo entre los más destacados el agravamiento de las enfermedades respiratorias, los accidentes cardiovasculares y el aumento de los cánceres de pulmón, entre muchos otros trastornos.

Al respirar las partículas contaminantes que se encuentran en suspensión en el aire, originadas principalmente por el tráfico y algunas industrias, éstas pasan por nuestro torrente sanguíneo, afectando a numerosas partes de nuestro cuerpo. Entre las más perjudicadas se encuentra el corazón, ya que , según un reciente estudio de investigadores alemanes, entre el 40 y el 80% de las muertes por contaminación estaban provocadas por enfermedades cardiovasculares. Desde la Sociedad Española de Cardiología y la Fundación Española del Corazón apuntan que la patología más asociada con la polución es el infarto de miocardio, seguida del ictus isquémico y la insuficiencia cardiaca.

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica alerta de que, en España, el 35% de la población respira aire contaminado, especialmente en áreas urbanas, y en sus efectos nocivos son comparables a fumar entre 5 y 10 cigarrillos diarios, ya que es considerado, desde 2013, un agente carcinógeno. La exposición a él, tanto a coro como a largo plazo , aumenta el riego de padecer enfermedades respiratorias aguas, como la neumonía, y crónicas como el cáncer de pulmón.

Al respirar las enormes cantidades que hay de ozono en el aire, las personas asmáticas tienen más riesgo de sufrir una crisis ,y en el caso de los niños, pueden llegar a desarrollar esta enfermedad , ya que un reciente estudio español publicado en la revista científica Science of the Total Envoronment ha confirmado que la contaminación no solo agrava el asma, sino que lo puede causar. En el caso de las alergias, la Sociedad Española de Alergología e inmunología Clínica alerta del notable aumento de las mismas debido a las pésimas condiciones del aire que respiramos, siendo las más destacadas la alergia al polen o la rinitis alérgica.

Otro efecto es que nuestra dermis no respira. La polución reduce su oxigenación e hidratación, lo que acelera el envejecimiento cutáneo y puede provocar irritaciones, problemas de dermatitis y acné. Al penetrar en el organismo con el aire que respiramos y viajar por el torrente sanguíneo, los agentes contaminantes se depositan en las capas de la piel, tanto las más superficiales como las más profundas, y no la dejan respirar correctamente.

Cabello seco y sin color. Las partículas se posan sobre el pelo y el cuero cabelludo , provocándole estrés oxidativo, un trastorno que desemboca en un deterioro de su color hacia tonos amarillentos o anaranjados muy poco favorecedores. Para evitarlo , es recomendable usar productos capilares con componente antipolución, que combatan la oxidación y los otros efectos de la contaminación.

Disminución de la fertilidad. Investigadores de la Universidad de Sao Pulo, en Brasil, han demostrado que las partículas finas del aire disminuyen la cantidad y la calidad de los espermatozoides y alteran el papel de las hormonas femeninas.

Problemas oculares. El síndrome del ojo seco solía afectar principalmente a personas mayores y ahora los sufre el 30% de la población debido a la polución.

Estrés. Según un estudio de la Universidad china Fundan, respirar aire contaminado eleva los niveles de hormonas relacionadas con esta patología ,como el cortisol.

¿Cómo podemos protegernos frente a la polución?

  1. Reduce el uso del coche. Siempre que puedas, opta por ir en transporte público, caminando o en bicicleta.
  2. Regula la calefacción. La temperatura debe estar entre los 20 y 22 grados.
  3. Recicla. Hacerlo ayuda a mantener el aire más limpio, ya que se reducen los procesos generadores de gases nocivos.
  4. Vigila tu dieta. Aumenta el consumo de alimentos de origen vegetal y disminuye los de origen animal, asociados con altas emisiones de metano, ya que según la Organización Mundial de la Alimentación y Agricultura, la ganadería es el sector que más gases de efecto invernadero emite.
  5. Evita las calles con más tráfico. Un estudio del King´s College de Londres constató que ir por calles paralelas recude hasta un 60% la exposición a la contaminación.
  6. Vigila los consumos de casa. No derroches agua y usa bombillas de bajo consumo para promover una energía eficiente.
  7. Practica ejercicio responsable. Evita hacerlo al aire libre en zonas muy contaminadas y opta por parque o áreas verdes.
  8. Ojo con tus productos de higiene. Búscalos que sean respetuosos con el medioambiente y lo más naturales posibles.
  9. Sí a las vitaminas. Numerosas investigaciones de Universidades americanas han demostrado que las vitaminas B, C, D y E reducen los efectos de la contaminación.
  10. Ventila tu casa a diario. para purificar el aire de tu hogar, abre las ventanas cada día y procura mantener un grado de humedad por debajo del 60%.

Fuente: Heres publicaciones

Desafío y equilibrio.

El sentido del equilibrio es esa facultad fisiológica que permite que los seres vivos seamos conscientes de nuestra posición en el espacio y nos movamos en él sin dar tumbos por las esquinas. Lo necesitamos para seguir un camino. Lo perdemos con una mala postura del cuello, un problema de oídos o una borrachera. El equilibrio es deseable para todo :para las fortalezas, para las emociones y, cómo no , también para las expectativas.

imagesITMSRM3A  Una actitud equilibradamente positiva provocará a nuestra voluntad y conseguirá que los resultados sean acordes con las expectativas, sin estéril resignación, sin decepcionante frustración. Sin embargo , una expectativa exagerada, manipulada o accidentalmente ficticia, es causa segura de frustración a medio o largo plazo.

Debemos medir bien las metas que nos marcamos. Este equilibrio depende, al menos de tres aspectos:

1. Claridad en las metas. A nadie toma por sorpresa esta premisa, puesto que la verbalización de una visión es el primer paso para el establecimiento de objetivos y estrategia empresariales. Es evidente que sin un destino no hay un rumbo, y sin ese rumbo cualquier esfuerzo individual puede estar contrarrestando otros y ser , además de inútil, agotador. Es un ejercicio de dirección tan útil como necesario manifestar y expresar continuamente esas metas que se persiguen.

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2.Escalada de objetivos. Cuando más elevados son los objetivos finales, más percepción de utilidad tenemos y mayor es nuestra satisfacción. Sin embargo, hemos visto ya la necesidad de equilibrio entre los objetivos y nuestra percepción subjetivos de que podemos alcanzarlos. Cuando percibimos metas a nuestro alcance, nuestro cerebro nos prepara para ralizar el máximo esfuerzo produciendo las endorfinas que nos suavizarán las «agujetas » físicas o psíquicas.

3. Información sobre los resultados. Si la mayor recompensa del ser humano es la percepción de utilidad de su esfuerzo, no cabe duda de que tener al alcance información frecuente sobre los efectos y las consecuencias de lo que hacemos es otro aspecto clave en el mantenimiento de las expectativas. Es tan necesario saber lo que se espera de nosotros como conocer los logros que estamos alcanzando, si estamos actuando mal o estamos actuando bien.

La información actualizada sobre los resultados permite corregir desviaciones y, sobre todo si es positiva, funciona como estímulo para seguir mejorando y para reequilibrar las metas cuando es necesario.

Vía : La rebelión de las moscas . Belén Varela